Terror: desde prisión, narco ordena “quemarlo todo”.

La mañana de este lunes, se llevó a cabo una intensa operación policial en las comunidades de Cidade de Deus y Gardênia Azul, ubicadas en Río de Janeiro, con el propósito de frenar el avance del Comando Vermelho (CV), la facción criminal más poderosa y organizada del estado. Esta acción coordinada por la Policía Civil de Río de Janeiro forma parte de un esfuerzo estratégico para recuperar el control territorial y disminuir la violencia generada por este grupo delictivo.

Durante el operativo, las autoridades lograron incautar diversos materiales que aportan evidencia sobre las actividades ilegales del Comando Vermelho. Entre los objetos confiscados, destaca un teléfono celular que reveló comunicaciones internas cruciales para comprender la operatividad de la red criminal. En uno de los mensajes recuperados, se identificó una orden específica dirigida a un grupo de mototaxistas que operan en la zona, enviada directamente desde un centro penitenciario de la ciudad.

El mensaje fue emitido por un delincuente identificado por su alias “Kapetex”, un líder que desde la prisión sigue coordinando acciones ilegales y manteniendo el control sobre sus subordinados en la calle. En su comunicación, Kapetex instruye a los mototaxistas a cumplir con determinadas actividades que, según las investigaciones policiales, estarían vinculadas a la logística del tráfico de drogas y el aseguramiento territorial del grupo criminal. Esta revelación confirma el nivel de organización y la extensión del poder del Comando Vermelho, que opera incluso desde el interior del sistema penitenciario.

Las autoridades continúan con las diligencias para desarticular completamente las redes criminales en estas regiones, enfrentando importantes retos debido a la sofisticación de los métodos empleados por el CV para mantener su influencia. La operación no solo busca incautar armas y drogas, sino también avanzar en la identificación de los miembros y la estructura interna de la organización, con la intención de reducir significativamente su impacto en la seguridad pública de Río de Janeiro.

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