Brutal golpiza a ladrón reaviva debate sobre justicia por mano propia

La tensión por la inseguridad volvió a estallar en el municipio de Girardot, Cundinamarca, donde un grupo de ciudadanos decidió tomar la justicia por sus propias manos luego de sorprender a un hombre que, presuntamente, había robado a un transeúnte en plena vía pública.

De acuerdo con los primeros reportes, el hecho ocurrió en horas de la tarde, cuando un ciudadano fue víctima del hurto de sus pertenencias. Varias personas que se encontraban en el lugar advirtieron el acto delictivo, persiguieron al presunto ladrón y lograron capturarlo a pocos metros del sitio del robo.

Los testigos relataron que, una vez retenido, el sujeto fue golpeado por varios integrantes de la comunidad, quienes manifestaron estar cansados de la inseguridad y de la poca respuesta de las autoridades. Algunos grabaron lo ocurrido y difundieron los videos en redes sociales, donde se observa al hombre en el suelo, rodeado por una multitud que lo increpa y lo mantiene bajo control mientras llega la Policía.

“Aquí ya nadie aguanta más. Roban a toda hora, a cualquier persona, y cuando los cogen los sueltan a los pocos días. Por eso la gente reacciona así”, expresó un comerciante del sector que presenció el hecho. Pocos minutos después, uniformados de la Policía Nacional llegaron al lugar y lograron rescatar al individuo de la furia colectiva. El presunto ladrón fue trasladado a la estación de Policía de Girardot, donde quedó a disposición de la Fiscalía para determinar su responsabilidad en el robo.

El incidente refleja un fenómeno cada vez más recurrente en distintas regiones del país: la reacción violenta de comunidades frente a la delincuencia común. En muchos municipios, los ciudadanos han decidido enfrentar directamente a los presuntos delincuentes, ante la percepción de impunidad y falta de resultados judiciales.

Las autoridades locales reiteraron el llamado a la calma y recordaron que ningún ciudadano está autorizado para ejercer justicia por cuenta propia, pues esto también constituye un delito. “Entendemos la frustración de la gente, pero no podemos permitir que se vulneren los derechos de ninguna persona, incluso si es un sospechoso. La ley debe aplicarse por los canales institucionales”, señaló un vocero de la Policía de Cundinamarca.

No obstante, el hecho reaviva el debate sobre la inseguridad en los municipios intermedios, donde los habitantes aseguran sentirse cada vez más desprotegidos. Comerciantes y residentes de Girardot piden una mayor presencia policial y respuestas judiciales más efectivas, advirtiendo que, de no haber resultados concretos, la justicia por mano propia podría seguir repitiéndose.

No obstante, la mano propia como mecanismo de justicia popular, aunque puede ser muy atractivo para un país acostumbrado a la violencia cotidiana, no es lo más pertinente en términos de derechos humanos y justicia democrática. Colombia ha vivido diversos ámbitos de violencia donde la venganza ha dejado millones de muertos, tanto en violencia comunes como en políticas y no ha sido la ruta que se espera de un Estado basado en el derecho.  

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