¡Horror! Por acoso escolar, niña de 14 años se quita la vida.

Después de más de un año de una angustiosa búsqueda marcada por la esperanza y el desconsuelo, la familia de Eileen Páez recibió la noticia que, en el fondo de su corazón, siempre temió escuchar. La confirmación oficial llegó desde Medicina Legal: los restos óseos encontrados en una zona agreste y rural de Roncesvalles corresponden a la pequeña de apenas dos años, cuyo rostro se convirtió en un símbolo de dolor nacional tras su desaparición en abril de 2024.

La fría certeza científica puso un trágico punto final a meses de incertidumbre. La fiscal encargada del caso fue la encargada de comunicar el devastador dictamen a la familia, un deber tan doloroso como inevitable. El hallazgo de los restos se produjo a finales de octubre del año pasado en el mismo sector donde Eileen fue vista por última vez, durante un operativo de búsqueda que mantenía viva, aunque débil, la llama de la esperanza.

Desde el momento de la desaparición, la vida de la familia Páez quedó suspendida en un limbo de agonía. Sonia Rodríguez, la abuela paterna de la niña, se convirtió en una de las voces más firmes durante la búsqueda. Ahora, con el dolor grabado a fuego, su clamor ha cambiado de la esperanza a la exigencia. “Estamos esperando que nos entreguen los restos de la niña, eso es lo que necesitamos y que se haga justicia”, declaró con una mezcla de dolor y determinación a Caracol Radio. Rodríguez aseguró que la familia se enfrentó a largos meses de desasosiego ante lo que percibieron como una falta de respuestas contundentes por parte de las autoridades.

El caso de Eileen Páez traspasó las fronteras de su municipio y conmovió a Colombia. La imagen de la niña, quien fue vista por última vez jugando ingenuamente cerca de su vivienda, generó una ola de solidaridad y operativos de búsqueda que se extendieron por distintas zonas del departamento del Tolima. Voluntarios, autoridades y comunidades enteras se unieron en un esfuerzo colectivo por encontrarla con vida, una lucha que hoy se transforma en duelo.

Con la confirmación del fallecimiento, la demanda de la familia y de la opinión pública se ha redirigido hacia una sola y urgente dirección: que la investigación avance de manera expedita y que los responsables de esta tragedia sean identificados y llevados ante la justicia.

Hasta el momento, la Fiscalía General de la Nación se ha mantenido reservada, sin ofrecer detalles públicos sobre las causas de la muerte de la menor o sobre las líneas de investigación específicas que se están siguiendo. Este silencio institucional contrasta con el clamor de la familia, que insiste en que el caso de Eileen no debe, bajo ninguna circunstancia, quedar sumido en la impunidad. La sombra de la duda sobre lo ocurrido en aquel abril de 2024 ahora se cierne sobre la capacidad de la justicia para responder con celeridad y contundencia.

La historia de Eileen Páez ha dejado de ser una de búsqueda para convertirse en un reclamo de justicia, un recordatorio sombrío de los casos que no pueden olvidarse y una prueba de fuego para el sistema judicial colombiano.

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