El domingo 19 de octubre de 2025, en una ceremonia histórica en la Plaza de San Pedro en el Vaticano ante unas 55,000 personas, el papa León XIV canonizó oficialmente a José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles Martínez, convirtiéndolos en los primeros santos venezolanos. Esta canonización representó un momento histórico para Venezuela y la Iglesia Católica, que reconoció la vida ejemplar y el legado de estos dos ciudadanos. Hernández, conocido como el “médico de los pobres”, destacó por sus aportes científicos y por ofrecer atención médica gratuita a los más necesitados en Venezuela a finales del siglo XIX y principios del XX.
La decisión se basó en la vida intachable y en milagros atribuidos a Hernández, entre ellos la recuperación inexplicable de la niña Yaxury Solórzano en 2017, y otro milagro ocurrido en Estados Unidos, donde un hombre fue dado por muerto por los médicos, pero se recuperó tras pedir su intercesión. Para la Iglesia, Hernández es un símbolo universal de fraternidad, servicio y esperanza, que trasciende las barreras culturales y geográficas.
El acto de canonización incluyó además la proclamación de otros cinco santos de diferentes partes del mundo, lo que subraya la importancia internacional del evento. En Venezuela, la aureola fue colocada sobre la imagen de Hernández en la Iglesia La Candelaria, donde reposan sus restos, y se hicieron eventos de celebración con testimonios de fe y música.
José Gregorio Hernández nació en 1864 en Isnotú, estado Trujillo. Se graduó en Medicina con altos honores en la Universidad Central de Venezuela y se perfeccionó en París. Fue un médico laico de profundo compromiso religioso, quien intentó ordenarse sacerdote dos veces. Se destacó como docente, investigador y fundador de la Academia Nacional de Medicina, y combatió epidemias históricas como la gripe española. Murió atropellado en Caracas en 1919, y desde entonces su figura ha sido objeto de veneración popular con miles de fieles que le atribuyen numerosos milagros.
Aunque la canonización fue recibida con júbilo, también ha ocurrido en un contexto político complejo en Venezuela, donde la Iglesia ha hecho un llamado a la liberación de presos políticos, aprovechando la exposición internacional que ha tenido este evento. Este evento no solo reafirma la santidad de Hernández, sino que subraya su importancia como figura emblemática en la medicina y la fe, símbolo de esperanza y unidad para Venezuela y la comunidad católica mundial.





