El sueño mundialista se esfumó por completo para la selección de El Salvador, y con él, se apaga también el prestigio de Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez en el banquillo. El experimentado técnico colombiano vive sus horas más amargas en territorio centroamericano, tras un fracaso rotundo en las Eliminatorias hacia el Mundial de Norteamérica 2026 que culminó con un bochornoso episodio de violencia verbal con un aficionado.
Los números no mienten y pintan un panorama desolador. Bajo el mando de Gómez, la Selecta salvadoreña: finalizó de última del Grupo A, con apenas 3 puntos en su haber.nQuedó a una distancia abismal de Panamá (12 puntos), que selló su pasaje al Mundial. Fue superada incluso por Surinam (9 puntos) y Guatemala (8), equipos que también quedaron eliminados, pero mostraron mayor competitividad.
Este desempeño representa el punto más bajo en la ya cuestionada trayectoria reciente del ‘Bolillo’, cuyo prestigio construido en épocas doradas se desdibuja tras sucesivas fallas en Ecuador, Honduras y clubes colombianos. La tensión acumulada estalló en la noche del martes, tras la goleada 3-0 ante Panamá. Al llegar al hotel de concentración, Gómez fue interceptado por las críticas de un hincha local.
“Felicidades, Bolillo, clasificaste dos veces a Panamá, solo a traer el billete de El Salvador fuiste”, le espetó el seguidor, en un claro reproche por su exitoso pasado con la selección panameña. La reacción no se hizo esperar. Mientras el técnico intentaba ignorar los comentarios, Ernesto Gochez, exfutbolista y miembro del staff local, enfrentó al aficionado con un contundente “Si vas a estar aquí, respetá, imbécil”.
Esto desencadenó los ánimos. Gómez perdió la compostura y tuvo que ser contenido por su propio cuerpo técnico, en medio de forcejeos e insultos propinados por su asistente, Édgar ‘Panzer’ Carvajal. La escena, captada en video, solo se calmó con la intervención de la Policía, mientras el hincha insistía: “Yo no le he faltado al respeto”.
Horas antes, el ‘Bolillo’ ya había dado muestras de su estado de ánimo en una incómoda conferencia de prensa. En un discurso surrealista, el estratega felicitó efusivamente a Panamá, “mi país”, por su clasificación y se negó rotundamente a analizar el desempeño de El Salvador.
Concluyó con un desconcertante “Feliz noche, ni sé qué pensar”, antes de abandonar la mesa. Este comportamiento, interpretado como una falta de profesionalismo por la prensa local, selló la imagen de un técnico desconectado de la realidad del fútbol salvadoreño.
La trayectoria de Gómez parece bifurcarse entre dos eras irreconciliables: El arquitecto de hazañas: asistente de Maturana en Italia 1990 y USA 1994, conductor de Colombia en Francia 1998 y artífice de las primeras clasificaciones de Ecuador (2002) y Panamá (2018). El estratega en declive: ciclos grises en Ecuador, Honduras, Junior y Águilas Doradas, coronados con este nuevo fracaso en El Salvador.
El futuro inmediato del técnico se presenta incierto. Mientras la Federación Salvadoreña evalúa su continuidad, la escena del hotel y su actuación en la rueda de prensa han dañado profundamente su imagen. Lo que debería haber sido el broche de oro a una carrera brillante se está convirtiendo en un lento y doloroso adiós para uno de los técnicos más emblemáticos del fútbol colombiano. El ‘Bolillo’ que alguna vez llevó equipos a la gloria mundialista hoy parece un fantasma de sí mismo, atrapado entre los ecos de sus antiguos triunfos y la cruda realidad de su presente fracasado.





