Trump subyugado a Putin: ¡El plan de “paz” para Ucrania fue elaborado por Moscú!

Un reciente informe de fuentes conocedoras del proceso revela que el plan de paz de 28 puntos que Estados Unidos presentó como propio para resolver la guerra en Ucrania fue en realidad elaborado en Moscú. El documento —inicialmente atribuido a la administración Trump— habría sido redactado por representantes rusos, y luego entregado a funcionarios estadounidenses como punto de partida.

Más concretamente, se señala al enviado especial ruso Kirill Dmitriev como artífice del borrador: tras conversaciones con el enviado estadounidense Steve Witkoff en territorio norteamericano, Dmitriev habría transmitido ese documento, que combina las demandas más duras de Moscú.

El plan de 28 puntos contemplaba, entre otros ejes: el reconocimiento de facto de las regiones de Donetsk y Luhansk — y de la península de Crimea — como rusas, la congelación de disputas territoriales, la reducción del ejército ucraniano, y la prohibición de futura adhesión de Ucrania a la OTAN. De acuerdo con reportes, esos términos reflejaban en gran medida las exigencias históricas del Kremlin — lo que ha llevado a críticos a describir el plan como una “lista de deseos” rusa embalada como un intento estadounidense de mediación.

El hallazgo del origen ruso del borrador acrecienta la polémica. Una grabación filtrada mostraba a Witkoff asesorando a un alto funcionario ruso sobre el plan de paz, y sugiriendo que Ucrania podría tener que ceder zonas como Donetsk — una intervención vista por muchos como una interferencia directa del Kremlin en la redacción. A raíz de ello, senadores estadounidenses, diplomáticos y la prensa han cuestionado la legitimidad del documento, advirtiendo que la propuesta favorece desproporcionadamente a Moscú.

Tras la presión diplomática y la protesta de varios aliados europeos y de Kiev, el plan original de 28 puntos ha sido revisado: algunos de sus elementos más controvertidos — especialmente los referidos al territorio ucraniano — se han eliminado o suavizado. El documento revisado contempla ahora un esquema con 19 puntos, aunque sigue generando recelo.

Aun así, el hecho de que el borrador original haya sido concebido en Moscú — y no en Washington como se presentó en un principio — compromete su credibilidad ante varios actores internacionales. Si el plan efectivamente persigue legitimar anexiones territoriales rusas, Kiev difícilmente lo aceptará, y sus aliados europeos y de la OTAN verán con recelo cualquier acuerdo basado en esas premisas.

Crisis diplomática para EE. UU.: La supuesta utilización del plan como fachada diplomática mina la imagen de mediador imparcial de Washington y cuestiona la transparencia de sus negociaciones con Rusia.

Riesgo de perpetuar el conflicto: Una paz impuesta desde Moscú podría resultar en un frágil cese al fuego, sin garantías reales de estabilidad para Ucrania, y sin atender las demandas de restitución territorial y justicia. Daño al orden internacional: Aceptar concesiones territoriales tras una invasión cambiaría precedentes globales sobre la integridad territorial y la protección de fronteras internacionales.

¿Pero quién redactó realmente? Aunque públicamente el plan de 28 puntos fue presentado como una propuesta estadounidense, la evidencia recabada apunta a que su redacción original provino del Kremlin, a través de Kirill Dmitriev, y fue trasladada a Washington, donde su parte diplomática — representada por Steve Witkoff — lo adoptó y presentó como propia.

Este episodio revela cómo una iniciativa de paz, promovida bajo la bandera de Estados Unidos, podría haber servido en realidad para avanzar objetivos estratégicos del Kremlin algo que, de confirmarse plenamente, representa una manipulación diplomática de alto riesgo.

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