Nicolás Maduro ya se encuentra en Nueva York, en medio de protestas de ciudadanos venezolanos que celebraron su captura y bajo un estricto dispositivo de seguridad desplegado por las autoridades estadounidenses. El líder chavista arribó acompañado de su esposa, Cilia Flores, tras un complejo traslado que incluyó trayectos por mar, aire y tierra, y que culminó con su ingreso al único centro penitenciario federal activo del estado de Nueva York: el Metropolitan Detention Center (MDC), ubicado en Brooklyn y conocido por sus severas condiciones de reclusión.
El traslado se concretó durante la tarde, cuando Maduro aterrizó en la Base de la Guardia Nacional Aérea de Stewart, un aeropuerto militar situado al norte del estado, en medio de temperaturas cercanas a los dos grados centígrados. Previamente, había abordado un Boeing 757 en algún punto del Caribe —según versiones, tras pasar por la base de Guantánamo— luego de abandonar Venezuela a bordo del buque USS Iwo Jima. Tras la lectura formal de cargos, fue escoltado con los ojos vendados y las manos esposadas para iniciar su breve recorrido por territorio neoyorquino.
El destino final fue el Metropolitan Detention Center, donde permanecerá recluido de manera preventiva, al menos hasta el lunes, fecha en la que está prevista su primera audiencia judicial ante un tribunal federal.
El MDC se encuentra en una zona industrial de Brooklyn, cercana al paseo marítimo. Fue inaugurado en la década de 1990 como respuesta a la grave sobrepoblación que sufría el antiguo Metropolitan Correctional Center (MCC), en Manhattan. En su concepción original, el penal estaba destinado a albergar hasta mil detenidos en tránsito hacia juicios federales o condenas cortas. Sin embargo, con el paso del tiempo, el centro se convirtió en sinónimo de polémica.
Actualmente, su población carcelaria oscila entre los 1.200 y los 1.600 internos. Aunque cuenta con patios al aire libre, una unidad médica con consultorios, sala dental, biblioteca y algunos programas educativos, el MDC ha sido reiteradamente cuestionado por organizaciones de derechos humanos, familiares de reclusos y los propios internos, que denuncian condiciones extremas de hacinamiento, violencia, tráfico interno de drogas y una alarmante falta de personal, estimada en unos 500 empleados.
Entre las denuncias más frecuentes figuran confinamientos prolongados, restricciones a las visitas, limitaciones para salir de las celdas, realizar llamadas telefónicas, ducharse o acceder a actividades físicas. Desde 2021, al menos cuatro reclusos se han quitado la vida dentro del penal. En 2024, dos internos murieron tras episodios violentos: uno fue apuñalado en junio y otro falleció un mes después a raíz de una pelea.
El centro también ha sido duramente criticado por la respuesta de su administración frente a problemas estructurales y emergencias sanitarias. En 2019, un apagón que se extendió por una semana provocó denuncias por exposición al frío extremo. En marzo de 2020, el MDC registró el primer caso positivo de Covid-19 dentro del sistema penitenciario federal estadounidense.
Estas condiciones llevaron incluso a jueces federales a rechazar el envío de condenados a ese penal. En agosto de 2024, el juez Gary Brown advirtió que revocaría una sentencia de nueve meses si el condenado era trasladado al MDC. Posteriormente, la Agencia Federal de Prisiones (BOP) suspendió temporalmente el envío de nuevos reclusos condenados a esa instalación.
El MDC ganó notoriedad adicional tras el cierre del MCC de Manhattan en 2021, luego del escándalo por la muerte del financiero Jeffrey Epstein en una de sus celdas. Desde entonces, el penal de Brooklyn pasó a concentrar a numerosos detenidos de alto perfil. Entre ellos figuran Ghislaine Maxwell, los raperos R. Kelly y Sean “Diddy” Combs, el exempresario de criptomonedas Sam Bankman-Fried, el líder de la secta NXIVM Keith Raniere, el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, así como el narcotraficante Rafael Caro Quintero, a la espera de juicio.
A esta lista se suman otros nombres conocidos, como Luigi Mangione, acusado del asesinato del CEO de UnitedHealthcare. Todos ellos comparten ahora el estatus de presos federales de alto perfil, condición que desde este sábado también alcanza a Maduro y a su esposa.
Exinternos del sistema penitenciario federal han descrito el MDC como un lugar extremadamente hostil. Michael Cohen, exabogado y asesor de Donald Trump, relató que los reclusos duermen en camas de acero con colchones mínimos, sin almohadas, en celdas diminutas y en condiciones de higiene deplorables. Otros testimonios coinciden en la falta de calefacción adecuada y en temperaturas que convierten el encierro, según sus propias palabras, en “un frío del infierno”.





