Lo que parecía ser una revisión de rutina al interior de la estación de Policía de Quibdó, en el departamento del Chocó, terminó convirtiéndose en un episodio de tensión que rápidamente se viralizó en redes sociales y abrió un debate nacional sobre los límites de la autoridad dentro de la institución y el respeto por la diversidad étnica.
La protagonista del hecho es la patrullera Winy Saray Córdoba Murillo, quien terminó reducida, esposada y detenida luego de protagonizar una discusión con un oficial de mayor rango que cuestionó su presentación personal durante un control interno.
El incidente ocurrió en la madrugada del 4 de marzo, entre las 4:00 y las 5:00 a. m., durante una revista de control a los uniformados. Según versiones preliminares, el superior le llamó la atención a la patrullera al considerar que no estaba adecuadamente peinada y por un presunto uso indebido del teléfono celular mientras se encontraba en servicio.
Un video grabado por el mismo oficial y difundido posteriormente en redes sociales muestra parte de la confrontación. En las imágenes se escucha al superior exigirle que obedezca la orden mientras le reclama por su apariencia: “Le estoy dando una orden, voltéese (…) No está peinada, cállese”.
La patrullera respondió defendiendo su presentación y reclamando respeto. “Yo estoy peinada, llegué al primer turno. No me venga a callar, me hace el favor y me respeta”, se le escucha decir.
En medio del intercambio de palabras, la situación se tornó más tensa. De acuerdo con las versiones conocidas hasta ahora, la uniformada se acercó al oficial y presuntamente lo habría agredido. En cuestión de segundos, otros policías intervinieron para controlar la situación, reduciendo a su compañera y dejándola bajo custodia.
Posteriormente, Córdoba Murillo fue puesta a disposición de la Justicia Penal Militar y actualmente enfrenta investigaciones por los presuntos delitos de insubordinación y agresión a superior, faltas que dentro del régimen disciplinario de la fuerza pública pueden acarrear sanciones severas, incluida la destitución.
El caso ha trascendido el ámbito institucional y se ha convertido en tema de discusión pública. Mientras algunos sectores respaldan la actuación del mando policial argumentando que la disciplina y la jerarquía son principios fundamentales dentro de la institución, otros cuestionan el procedimiento y advierten posibles excesos de autoridad.
En redes sociales también surgieron cuestionamientos relacionados con la identidad étnica. Varios usuarios señalaron que las características del cabello afro requieren cuidados y estilos particulares, y que exigir ciertos tipos de peinado podría desconocer estas diferencias o incluso obligar al uso de químicos que alteren su textura natural, especialmente en una región con amplia población afrodescendiente como el Chocó.
Por ahora, las autoridades adelantan las investigaciones para establecer con precisión lo ocurrido y determinar si las actuaciones de los involucrados se ajustaron a los protocolos institucionales.





