Dos jóvenes fueron detenidos tras presuntamente lanzar artefactos explosivos durante una protesta realizada frente a la residencia oficial del alcalde de Nueva York. De acuerdo con documentos judiciales, ambos aseguraron haberse inspirado en el grupo extremista Estado Islámico.
Los acusados, Emir Balat e Ibrahim Kayumi, comparecieron el lunes ante un tribunal y permanecen bajo custodia sin derecho a fianza. Enfrentan cargos graves, entre ellos intento de proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera y uso de un arma de destrucción masiva. Aunque sus abogados no solicitaron libertad bajo fianza durante la audiencia inicial, podrían hacerlo en una etapa posterior del proceso.
Los dispositivos, que finalmente no detonaron, fueron lanzados el sábado en medio de tensas contraprotestas contra una manifestación de carácter antiislámico organizada por Jake Lang, activista de extrema derecha y crítico del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, el primer musulmán en ocupar ese cargo.
Según el FBI, el incidente buscaba generar temor masivo. “Balat y Kayumi intentaron provocar miedo y sufrimiento generalizado mediante este presunto ataque terrorista en las inmediaciones de la residencia de un funcionario electo”, afirmó James Barnacle, jefe de la oficina del FBI en Nueva York, tras la audiencia judicial.
Durante la breve comparecencia, los acusados guardaron silencio. No obstante, Kayumi reaccionó con gestos cuando el juez leyó la denuncia que señala que ambos actuaron en respaldo al Estado Islámico.
La acusación indica que, al momento de su arresto, Kayumi afirmó que actuaba por el grupo extremista. Posteriormente, Balat, de 18 años, declaró a las autoridades haber jurado lealtad a la organización, mientras que Kayumi, de 19, aseguró estar afiliado a ella. Según los investigadores, cuando agentes le preguntaron a Balat si pretendía realizar un ataque similar al atentado del Maratón de Boston de 2013, el joven respondió que buscaba algo “más grande”.
El abogado de Balat, Mehdi Essmidi, señaló que su cliente es un estudiante de último año de secundaria de la zona de Filadelfia y que atraviesa dificultades personales. “Es un joven de 18 años que probablemente no comprende la gravedad de lo que está haciendo”, declaró a la prensa.
Por su parte, el defensor de Kayumi, Michael Arthus, solicitó que los fiscales eviten declaraciones públicas que puedan influir en posibles jurados debido a la amplia cobertura mediática del caso. Las autoridades indicaron que ninguno de los acusados tenía antecedentes penales.
La investigación reveló que un lector automático de matrículas detectó el vehículo de los sospechosos entrando a Nueva York desde Nueva Jersey menos de una hora antes del incidente. El automóvil, registrado a nombre de un familiar de Balat, fue localizado al día siguiente cerca del lugar donde ambos fueron detenidos. En su interior se hallaron materiales como una mecha, una lata metálica y una lista con componentes químicos que podrían emplearse para fabricar explosivos.
De acuerdo con la denuncia, Balat arrojó a la multitud un artefacto del tamaño de un frasco que contenía TATP, un explosivo altamente inestable, además de una mecha y una capa externa de tuercas y pernos adheridos con cinta. El dispositivo se apagó por sí solo a pocos metros de los agentes.
Posteriormente, Balat habría recogido de Kayumi un segundo artefacto similar y lo dejó cerca de varios policías antes de intentar escapar. Los agentes lo derribaron y arrestaron a ambos poco después. El fiscal federal de Manhattan, Jay Clayton, advirtió que actos de violencia que busquen intimidar o impedir manifestaciones pacíficas serán respondidos con rapidez por la justicia.
La protesta ya era caótica antes de que se lanzaran los dispositivos. La policía también detuvo a Ian McGinnis, de 21 años, quien presuntamente roció gas pimienta contra contramanifestantes durante la movilización antiislámica. McGinnis se declaró inocente de cargos de agresión y acoso agravado y fue liberado sin fianza.
Otros tres participantes fueron arrestados brevemente, pero posteriormente quedaron en libertad sin cargos. Mientras tanto, el Departamento de Justicia aseguró que no permitirá que la ideología del Estado Islámico represente una amenaza dentro del país. Las autoridades también señalaron que, por ahora, no existen indicios de que el incidente esté relacionado con la guerra en Irán.





