La polémica generada por la decisión del director de la Casa Argentina en París, Santiago Muzio, de retirar una placa que homenajeaba a las víctimas de la última dictadura militar argentina trascendió el ámbito local y alcanzó repercusión en Francia. El diario **Le Monde** dedicó una página completa al tema en su edición de ayer, señalando que la controversia se desarrolla en el seno de la Ciudad Universitaria de París.
Bajo el título “En la Ciudad Universitaria de París, la extrema derecha extiende su red desde la Casa de Argentina”, el periódico francés sostiene que Muzio se negó a firmar la Carta de Valores de la institución, cuestionó el principio de laicidad y ordenó retirar la placa que recordaba a los 30.000 desaparecidos durante la dictadura (1976-1983).
El artículo, firmado por la periodista Angeline Montoya, recoge además la preocupación del presidente de la fundación de la Cité Internationale Universitaire de Paris, Jean-Marc Sauvé, organismo que coordina las residencias internacionales del campus donde conviven casas de distintos países. “Tomo esta situación muy en serio y estoy muy atento”, señaló al diario.
La placa había sido colocada en 2022 en el vestíbulo de la Casa Argentina en memoria de los desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado. Su retiro provocó una reacción inmediata entre los estudiantes que viven en la residencia, así como entre integrantes de la comunidad argentina en Francia. La Asamblea de la Comunidad Argentina en Francia (ACAF) también denunció el hecho.
Tanto medios franceses como argentinos intentaron obtener explicaciones de la dirección de la residencia, aunque Muzio no respondió a llamadas ni mensajes. Ante esa falta de respuesta, el Ministerio de Capital Humano argentino —del que depende la institución— indicó que el retiro de la placa se produjo en el marco de trabajos de renovación y mantenimiento en los espacios comunes del edificio, destinados a mejorar su estado y seguridad. Sin embargo, esa explicación generó dudas entre algunos residentes, que aseguran que en el lugar no se observan obras y que todas las demás placas del vestíbulo continúan instaladas.
En el interior de la residencia, varios estudiantes expresan inquietud por posibles represalias. Según relatan, en diciembre de 2024 se impidió la realización de un evento titulado “Tango y democracia”, con el argumento de que el término “democracia” tenía connotaciones políticas. No obstante, sostienen que el propio director habría organizado encuentros vinculados con sectores de extrema derecha, algo que el reglamento interno prohíbe.
“Así como desconocemos el destino de los desaparecidos, tampoco sabemos qué ocurrió con esta placa ni si será reinstalada”, declaró a “Le Monde” Salvador Calanni, investigador y miembro del comité de residentes.
Para algunos analistas, el retiro podría estar relacionado con la referencia a los “30.000 desaparecidos”, cifra que sectores del actual gobierno argentino han cuestionado. La especialista Cecile de Saint-Beuve planteó que, incluso si el número fuera distinto, la gravedad de los crímenes cometidos durante la dictadura no cambiaría.
A pocos días de un nuevo aniversario del golpe militar del 24 de marzo, una petición para que la placa sea restituida ya reunió cerca de 4500 firmas en Francia. En Argentina, además, un grupo de diez legisladores presentó un proyecto de resolución en el que expresa su rechazo al retiro y solicita al Poder Ejecutivo su reposición a través de la Cancillería.
El caso también se vincula con la actividad política de Muzio en Europa. El director mantiene vínculos con la eurodiputada Marion Maréchal —sobrina de Marine Le Pen— y dirige la sede española del Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas (ISSEP), una escuela privada fundada por Maréchal.
En noviembre de 2025, los salones de la Casa Argentina fueron utilizados para actividades de organizaciones y centros de pensamiento vinculados a sectores conservadores de Europa del Este y Francia. Asimismo, el 18 de marzo se prevé una conferencia titulada “Argentina y Milei, ¿qué giro político?”, organizada con participación de instituciones cercanas a esos espacios.
Otro punto de fricción es que Muzio se negó a firmar la Carta de Valores de la Ciudad Universitaria, documento que establece principios como igualdad, respeto y no discriminación por género u orientación sexual. Según explicó Laurent Schneider, presidente de la conferencia de directores de las residencias, Muzio argumentó que no podía suscribir un texto que reconoce la igualdad de género y de orientación sexual, lo que, según Schneider, entra en conflicto con la legislación francesa.
La controversia ha reavivado preguntas sobre los motivos del nombramiento de Muzio al frente de la Casa Argentina en septiembre de 2024. Algunos observadores interpretan la designación como parte de una estrategia del gobierno de Javier Milei para fortalecer vínculos con sectores conservadores y de derecha radical en Europa.





