Mató a la pareja y a las dos hijas de ella; se intentó envenenar, pero falló y fue detenido.

Un nuevo hecho de violencia extrema contra las mujeres sacude a Bogotá y vuelve a encender las alarmas sobre la prevención del feminicidio en la ciudad. Las autoridades confirmaron la captura en flagrancia de un hombre señalado de ser el presunto responsable de un triple feminicidio ocurrido en el sur de la capital.

Según el reporte preliminar de la Policía Metropolitana, los hechos se registraron en una vivienda del barrio Atalayas, en la localidad de Bosa, donde fueron hallados los cuerpos sin vida de una mujer de 42 años y sus dos hijas, de 20 y 17 años. El caso ha generado conmoción entre los habitantes del sector y reaviva el debate sobre la protección efectiva a las mujeres en contextos de violencia intrafamiliar.

El presunto agresor, quien sería pareja de la mujer y padrastro de las jóvenes, habría intentado quitarse la vida tras cometer el crimen mediante la ingesta de una sustancia tóxica. Sin embargo, alcanzó a ser trasladado con vida al Hospital de Bosa, donde permanece bajo atención médica y custodia policial mientras avanza el proceso judicial en su contra.

En el lugar de los hechos, unidades de la Sijín realizaron la inspección técnica y la recolección de material probatorio clave para la investigación, que ya está en manos de la Fiscalía General de la Nación. Las autoridades buscan esclarecer las circunstancias exactas del crimen, así como posibles antecedentes de violencia dentro del hogar.

Este caso se suma a una tendencia que inquieta a las entidades distritales. De acuerdo con la Secretaría de la Mujer, en enero de 2026 se registró un aumento significativo en las valoraciones de riesgo de feminicidio en comparación con el mismo mes del año anterior, llegando incluso a triplicarse.

Las localidades de Kennedy, Ciudad Bolívar y Bosa concentran cerca del 30 % de estas valoraciones, lo que evidencia focos críticos donde las mujeres enfrentan mayores niveles de riesgo. Las autoridades han explicado que parte de este incremento también responde a una mayor capacidad institucional para detectar y evaluar estos casos.         

Aunque las cifras oficiales indican que en 2025 se registraron 20 feminicidios en Bogotá —una leve disminución frente a 2024—, otros indicadores muestran una realidad más compleja. Las valoraciones de riesgo aumentaron, lo que sugiere que las violencias persisten y, en muchos casos, son identificadas antes de que escalen a desenlaces fatales.

Estudios recientes refuerzan esta preocupación: en cerca de la mitad de los casos de feminicidio se habían presentado agresiones previas, y un porcentaje significativo de las víctimas había acudido a instituciones en busca de ayuda. Esto plantea interrogantes sobre la eficacia de las rutas de atención y la capacidad de respuesta del Estado.

El triple feminicidio en Bosa no solo deja tres víctimas fatales, sino que también expone, una vez más, las fallas estructurales en la prevención de la violencia de género y la urgencia de fortalecer los mecanismos de protección para evitar que las señales de alerta terminen en tragedias.

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