¿Toda vida importa? La máxima contra el racismo que los marines no aplican: cambiarán el nombre de un héroe negro ¡por el de Trump!

La Marina de Estados Unidos analiza cambiar el nombre del futuro portaviones CVN-81, que en 2020 fue designado como USS Doris Miller en homenaje al marinero afroamericano que enfrentó el ataque japonés contra Pearl Harbor. La eventual modificación, revelada por tres fuentes citadas por CNN, abriría un debate sobre los criterios históricos, políticos y simbólicos que orientan la denominación de los buques de guerra estadounidenses.

Aunque la institución no ha definido públicamente cuál sería el nuevo nombre, dos fuentes señalaron que en las discusiones internas se ha considerado la posibilidad de bautizar el portaviones en honor a Donald Trump. De concretarse, sería una decisión inédita: por primera vez, un portaviones estadounidense llevaría el nombre de un presidente en ejercicio.

La Marina habría dejado de referirse internamente al buque como USS Doris Miller y utilizaría únicamente su identificación técnica, CVN-81. La presión para resolver el asunto aumenta porque la ceremonia de colocación de la quilla está prevista para finales de 2026, un acto público que marca una etapa relevante en la construcción del buque. Su entrega, entretanto, no se espera antes de 2034.

Como alternativa, la Marina estudia asignar el nombre de Doris Miller a otro buque de guerra. Paralelamente, analiza recomendarlo para la **Medalla de Honor**, la máxima distinción militar estadounidense. La aprobación definitiva corresponde al Congreso y requiere la autorización del presidente.

La familia de Miller no habría sido informada oficialmente sobre el posible cambio de nombre ni sobre el nuevo intento de concederle la condecoración. Thomas Bledsoe, sobrino nieto del marinero, afirmó que sus familiares han trabajado durante años para obtener ese reconocimiento y calificó de “muy positiva” la recomendación de la Marina.

El eventual traslado del homenaje no eliminaría la importancia histórica de Miller, pero sí modificaría el alcance del reconocimiento. Un portaviones de la clase Ford representa uno de los activos militares más poderosos y costosos de Estados Unidos; llevar su nombre habría convertido a Miller en el primer marinero alistado y en el primer afroamericano homenajeado con el nombre de un portaviones.

Miller nació en Waco, Texas, y se incorporó a la Marina en 1939. Cuando comenzó el ataque contra Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, trabajaba como asistente de comedor de tercera clase, una de las pocas funciones disponibles para los marineros negros debido a la segregación vigente en las Fuerzas Armadas.

Tras resultar dañado su puesto de combate, Miller ayudó a trasladar a su comandante herido y tomó el control de una ametralladora antiaérea, pese a no haber recibido entrenamiento específico para operar ese armamento. Continuó disparando contra los aviones japoneses hasta quedarse sin municiones y después colaboró en el rescate de otros marineros mientras el buque se hundía.

En 1942, el almirante Chester Nimitz le otorgó la Cruz de la Armada. Miller murió aproximadamente un año después, durante la batalla de Makin, cuando el buque en el que servía fue alcanzado por un torpedo japonés.

La discusión sobre el CVN-81 se produce en medio de una revisión más amplia de las normas para nombrar buques y otras instalaciones militares. En 2025, la Marina creó una comisión para examinar esos criterios. John Phelan, entonces secretario de la institución, consideraba que los portaviones debían llevar principalmente los nombres de presidentes, almirantes o batallas navales relevantes, aunque no expresó públicamente una posición específica sobre el caso de Miller.

El debate también coincide con la política del Pentágono de revisar o eliminar nombres asociados con iniciativas de diversidad, equidad e inclusión. Bajo el secretario de Defensa, Pete Hegseth, se promovieron cambios en nombres de bases vinculados con oficiales confederados y se ordenó sustituir el nombre del USNS Harvey Milk, dedicado al veterano de la Marina y activista por los derechos de la comunidad LGBTQ+. Desde esta perspectiva, el posible retiro del nombre de Miller no sería un hecho aislado, sino parte de una disputa política más amplia sobre qué episodios, grupos y figuras deben ocupar un lugar visible en la memoria institucional de las Fuerzas Armadas.

La mayoría de los portaviones estadounidenses activos honra a antiguos presidentes, entre ellos Abraham Lincoln, George H. W. Bush, Ronald Reagan y George Washington. Sin embargo, ninguno comenzó a operar mientras la persona homenajeada ocupaba la Casa Blanca. La posibilidad de nombrar el CVN-81 en honor a Trump introduciría, por tanto, una ruptura tanto simbólica como protocolaria.

La tradición tampoco se limita a los presidentes. El USS Nimitz recuerda al almirante que dirigió la Flota del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que el USS Carl Vinson honra a un congresista que presidió comités vinculados con la política naval y militar.

El caso del CVN-81 enfrenta dos concepciones del legado naval estadounidense. Una privilegia una lista más restringida de presidentes, almirantes y batallas; la otra sostiene que la identidad de la Marina también debe reflejar el valor de los marineros subordinados y de los grupos históricamente excluidos. La decisión final determinará si el nombre de Doris Miller permanece asociado con uno de los buques más emblemáticos de la Armada o si su reconocimiento será trasladado a una plataforma de menor visibilidad, en un contexto donde la nomenclatura militar se ha convertido en un terreno de disputa política y cultural.

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