Un vuelo de American Airlines que cubría la ruta entre Dallas-Fort Worth, Texas, y Newark, Nueva Jersey, terminó siendo desviado luego de que un pasajero protagonizara un violento altercado en pleno trayecto que generó pánico entre pasajeros y tripulantes que no salían de su sorpresa por el incidente.
El hombre, identificado como Layne Lundeen, de 67 años y residente en Tucson, Arizona, habría comenzado a comportarse de manera agresiva unas dos horas después del despegue. De acuerdo con información divulgada por el medio estadounidense TMZ, el pasajero aparentemente estaba bajo los efectos del alcohol cuando empezó a increpar a la persona que se encontraba sentada a su lado.
Testimonios citados en el reporte señalan que Lundeen comenzó a hablar sobre Jesús y el infierno antes de dirigir expresiones insultantes, algunas de ellas de carácter racista y homófobo, contra otros viajeros y una integrante de la tripulación que intentó intervenir para controlar la situación.
La tensión aumentó cuando el hombre presuntamente golpeó a otro pasajero. Ante el comportamiento del viajero, tres personas intervinieron para contenerlo y evitar que la situación continuara escalando. La tripulación terminó proporcionando cinta adhesiva y bridas para que los pasajeros pudieran mantener al hombre inmovilizado en su asiento durante el resto del trayecto. La medida permitió controlar la situación mientras la aeronave se dirigía hacia un aeropuerto donde las autoridades pudieran intervenir.
El incidente obligó al vuelo 618 de American Airlines a modificar su itinerario y aterrizar en el Aeropuerto Internacional Thurgood Marshall de Baltimore/Washington, conocido como BWI. El avión llegó aproximadamente 15 minutos después de lo previsto para ese aterrizaje, donde agentes de las autoridades aguardaban para detener al pasajero.
Una vez controlada la situación, el vuelo pudo continuar posteriormente hacia Newark. American Airlines confirmó que la aeronave fue desviada debido a la conducta de un pasajero y señaló que las autoridades colaboraron en su desembarque. La compañía reiteró que la seguridad de sus pasajeros y trabajadores constituye una prioridad y que no tolera comportamientos violentos a bordo.
El caso también quedó bajo investigación del FBI. La agencia confirmó que Lundeen permanece bajo custodia por cargos estatales y que sus investigadores analizan lo ocurrido en coordinación con las autoridades locales. Además, el FBI indicó que mantiene consultas con la Fiscalía Federal del Distrito de Maryland para establecer si los hechos podrían derivar también en acusaciones de carácter federal.
El episodio vuelve a poner de relieve uno de los escenarios más complejos para las aerolíneas: cómo actuar frente a pasajeros que presentan comportamientos violentos o impredecibles cuando la aeronave se encuentra en pleno vuelo, situación que puede obligar a modificar la ruta y realizar un aterrizaje no previsto para garantizar la seguridad de todos los ocupantes.






