La muerte de un bebé de apenas siete meses, ocurrida en Medellín después de permanecer en una unidad de cuidados intensivos, es investigada por las autoridades como un posible caso de violencia contra un menor. El niño había sido trasladado inicialmente a un centro asistencial luego de sufrir múltiples lesiones que, de acuerdo con la valoración médica, no serían compatibles con la explicación entregada por su madre.
El caso se conoció después de que la joven, de 18 años, llevara al pequeño al Hospital Pablo Tobón Uribe y manifestara que el niño se había caído dentro de la vivienda ubicada en el barrio Nueva Jerusalén, en Bello. Sin embargo, los médicos encontraron signos de gravedad que llevaron a activar los protocolos establecidos para posibles situaciones de maltrato infantil.
Según la información entregada por la Alcaldía de Bello, el menor, identificado como Emanuel Hernández Epinayuu, presentaba lesiones en diferentes partes del cuerpo, entre ellas la cabeza, el brazo y el tronco. También registraba asfixia, insuficiencia respiratoria aguda, edema cerebral y signos de choque traumático e hipovolémico.
La gravedad del cuadro llevó al personal médico a informar a las autoridades. El reporte fue remitido a la Unidad de Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana, mientras funcionarios de la Secretaría de Inclusión Social de Bello y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar activaban las medidas de protección correspondientes.
Incluso, antes del fallecimiento, se había contemplado que el bebé fuera trasladado a un hogar sustituto una vez lograra recuperarse de las lesiones. Sin embargo, su estado de salud continuó deteriorándose y finalmente murió el martes, alrededor de las 4:58 de la tarde, después de permanecer bajo atención especializada.
La investigación ahora busca establecer qué ocurrió realmente dentro de la vivienda y determinar quién sería responsable de las lesiones que provocaron la muerte del menor. Las autoridades analizan el caso bajo la posibilidad de que se configure un delito de homicidio y violencia intrafamiliar, aunque será la Fiscalía, con base en las pruebas recopiladas, la que determine las responsabilidades penales correspondientes.
La Alcaldía de Bello pidió a la Policía, la Fiscalía y el ICBF avanzar en el esclarecimiento de los hechos y establecer las circunstancias que rodearon la muerte del bebé. El caso vuelve a poner bajo atención la necesidad de detectar oportunamente cualquier señal de violencia contra niños y niñas. El ICBF dispone de la línea 141 para reportar situaciones de maltrato infantil, mientras que también pueden utilizarse el 123 de la Policía, las comisarías de familia y las personerías municipales.






