Ultraderecha alemana impide la puesta de placas del holocausto; tampoco hay ambiente general para los judíos hoy.

Una decisión adoptada en una pequeña ciudad del este de Alemania ha abierto un nuevo debate sobre la memoria del nazismo y la relación entre sectores de la derecha tradicional y la ultraderecha.

El concejo municipal de Heidenau, en Sajonia, cerca de Dresde, aprobó suspender la instalación de nuevas Stolpersteine —conocidas como “piedras de tropiezo”— en calles y andenes públicos. La iniciativa fue respaldada conjuntamente por concejales de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y de la Alternativa para Alemania (AfD), además de representantes de una organización ciudadana local.

La votación terminó con 13 votos a favor, seis en contra y una abstención. La decisión no contempla retirar las placas que ya están instaladas en la localidad. Las Stolpersteine son pequeñas placas de latón colocadas en el pavimento frente a las últimas viviendas donde residieron voluntariamente personas perseguidas por el régimen nazi. Llevan sus nombres y datos biográficos y buscan devolver una identidad individual a las víctimas del nazismo. El proyecto fue creado por el artista alemán Gunter Demnig y comenzó en la década de 1990.

Con el paso de los años, las placas se convirtieron en uno de los principales símbolos descentralizados de la memoria del Holocausto y de la persecución nazi en Alemania y otros países europeos. Según la fundación que administra el proyecto, actualmente existen alrededor de 116.000 Stolpersteine en más de 1.860 municipios de 31 países europeos.

En Heidenau, los promotores de la prohibición argumentaron que esta modalidad de homenaje no resulta apropiada para todos. Entre sus argumentos está el hecho de que los nombres de las víctimas quedan instalados en el suelo y pueden ser pisados por quienes transitan por las calles. La propuesta plantea trasladar el eje de la conmemoración a un espacio central que podría ubicarse en el cementerio del norte de la ciudad, aunque ese proyecto todavía debe definirse y obtener las autorizaciones correspondientes.

La administración municipal había recomendado rechazar la propuesta. Según su valoración, precisamente la presencia de las placas en espacios cotidianos permite que la sociedad se encuentre con la historia y mantenga visible el recuerdo de las víctimas. La decisión provocó fuertes críticas de organizaciones vinculadas con la memoria del Holocausto y de representantes de la comunidad judía. El Comité Internacional de Auschwitz cuestionó especialmente que concejales de la CDU hubieran respaldado la iniciativa junto con representantes de la AfD.

La polémica también ha adquirido una dimensión nacional debido a la participación conjunta de la CDU y la AfD. La CDU es el partido del canciller Friedrich Merz, mientras que la AfD se ubica en la derecha radical y ha sido objeto de controversias y vigilancia por parte de las autoridades alemanas en distintos ámbitos. El debate revive, además, la discusión sobre los límites de la cooperación entre los partidos tradicionales y la AfD.

El caso de Heidenau no es completamente aislado. Múnich, por ejemplo, tampoco permite la instalación de Stolpersteine en terrenos de propiedad municipal y ha optado por otras formas de recordar a las víctimas. Allí, dirigentes de la comunidad judía han cuestionado las placas precisamente porque consideran indigno que los nombres de personas asesinadas puedan ser pisados.

Así, la controversia en Heidenau no gira únicamente alrededor de unas pequeñas placas de metal. El debate plantea una pregunta mucho más amplia para Alemania: cómo mantener visible la memoria de los crímenes del nazismo y, al mismo tiempo, qué formas de homenaje consideran dignas las distintas comunidades y familiares de las víctimas.

La decisión llega en un momento especialmente sensible para la política alemana, en el que los avances electorales de la AfD han intensificado el debate sobre la histórica separación entre esta formación y los partidos tradicionales. También hay que decir que fruto del genocidio que viene cometiendo Israel contra el pueblo palestino, no hay un ambiente favorable hacia los judíos en la actualidad.

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