El falso positivo paciente cero al que culparon erróneamente de iniciar la epidemia de SIDA

Durante décadas, Gaétan Dugas fue presentado como el supuesto “paciente cero” de la epidemia de sida en Estados Unidos, una etiqueta que lo convirtió en uno de los personajes más controvertidos de la historia de la crisis del VIH. Sin embargo, las investigaciones posteriores demostraron que aquella interpretación fue errónea y que no existen pruebas de que Dugas hubiera introducido el virus en Estados Unidos ni de que hubiera sido el origen de la epidemia norteamericana.

Dugas, un ciudadano canadiense que trabajaba como auxiliar de vuelo de Air Canada, fue uno de los primeros pacientes con sida identificados por investigadores estadounidenses. Su nombre apareció durante una investigación epidemiológica realizada a comienzos de la década de 1980, cuando los científicos intentaban determinar si los numerosos casos de una enfermedad hasta entonces desconocida estaban relacionados entre sí y si existía un agente infeccioso que pudiera transmitirse por vía sexual.

El investigador de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) William Darrow y sus colaboradores estudiaron una red de pacientes de Los Ángeles y Nueva York y reconstruyeron sus vínculos sexuales. Dugas apareció en una posición central dentro de aquella red porque había tenido relaciones con varios hombres que posteriormente fueron diagnosticados con sida. Su participación resultó importante para los investigadores porque permitió establecer conexiones entre pacientes de distintas ciudades.

Pero el objetivo del estudio no era determinar quién había originado la enfermedad. Los científicos buscaban demostrar que los casos podían estar conectados mediante contactos sexuales y obtener evidencia de que el sida podía transmitirse de una persona a otra.

Ahí comenzó uno de los errores más importantes de la historia de la epidemia. En los registros de los investigadores, Dugas no fue identificado originalmente como “Patient Zero” —paciente cero—, sino como “Patient O”, donde la letra O hacía referencia a que era un paciente “outside of California”, es decir, procedente de fuera de California. Con el tiempo, esa letra fue interpretada como el número cero y terminó convirtiéndose en “Patient 0”. Posteriormente, la expresión adquirió un significado completamente distinto: el supuesto primer enfermo y origen de la epidemia.

El propio Darrow aclaró posteriormente que nunca había señalado a Dugas como el primer caso de sida en Estados Unidos ni había afirmado que hubiera llevado la enfermedad desde Canadá. El estudio tampoco demostraba que Dugas hubiera infectado a todos los pacientes que aparecían conectados con él.

La imagen de Dugas como responsable de la llegada del sida a Estados Unidos se consolidó especialmente después de la publicación, en 1987, del libro And the Band Played On, del periodista Randy Shilts. La obra tuvo una enorme repercusión y convirtió al auxiliar de vuelo canadiense en una figura central del relato sobre los primeros años de la epidemia. La historia fue posteriormente reproducida por medios de comunicación y terminó instalando en la opinión pública la idea de que Dugas había sido el responsable de introducir el VIH en el país.

La evidencia científica posterior desmontó todavía más esa interpretación. En 2016, un equipo internacional de investigadores publicó en la revista Nature un análisis genético de muestras históricas de VIH que permitió reconstruir con mayor precisión la expansión del virus en América del Norte. El estudio encontró que el subtipo B del VIH ya circulaba en Estados Unidos durante la década de 1970, antes de que Dugas pudiera ser considerado el supuesto origen de la epidemia. Los investigadores también concluyeron que la historia del llamado “paciente cero” había distorsionado la verdadera evolución de la epidemia.

La investigación histórica y genética apunta, además, a una historia mucho más compleja. El VIH-1 responsable de la pandemia mundial no apareció de repente en Estados Unidos durante los años ochenta. Los estudios evolutivos sitúan el origen del grupo M del VIH-1 varias décadas antes, en África central, y señalan a Kinshasa, entonces Leopoldville, como uno de los principales escenarios de su diversificación temprana. Posteriormente, algunas variantes llegaron al Caribe y desde allí alcanzaron Norteamérica.

Por eso, hablar de un único “paciente cero” simplifica de manera equivocada la historia de una epidemia que se desarrolló durante décadas y atravesó diferentes países, ciudades y redes de transmisión antes de ser reconocida oficialmente. Dugas murió en marzo de 1984, en Quebec, cuando la comunidad científica todavía se encontraba intentando comprender la enfermedad que posteriormente sería identificada definitivamente como consecuencia de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana. Para entonces, su nombre ya había quedado asociado a una acusación que la evidencia científica posterior no pudo sostener.

El caso de Dugas dejó además una lección que trasciende la historia del VIH: convertir a una persona en el supuesto origen de una epidemia puede transformar una investigación epidemiológica limitada en un relato de culpabilidad. En su caso, una simple confusión entre una letra —la “O” de “outside of California”— y el número cero terminó alimentando durante años uno de los mitos más persistentes de la historia reciente de la medicina.

Hoy, la evidencia disponible permite afirmar que Gaétan Dugas fue un paciente temprano y epidemiológicamente relevante dentro de una red estudiada por los CDC, pero no fue demostrado como el primer caso de VIH en Estados Unidos, ni como quien introdujo el virus desde Canadá, ni como el origen de la epidemia de SIDA en Norteamérica.

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