Un incendio que avanzó rápidamente en una base militar de Alberta causó la muerte de cuatro integrantes del Ejército canadiense y dejó 39 personas heridas, 19 de ellas en estado crítico. Las autoridades investigan las circunstancias del siniestro, que sorprendió a un grupo de soldados durante unas maniobras con fuego real.
Cuatro militares canadienses murieron y otras 39 personas resultaron heridas luego de que un incendio forestal se extendiera de manera repentina hasta una zona de entrenamiento de la Base Wainwright, en la provincia de Alberta. De acuerdo con las autoridades, 19 de los afectados presentan lesiones de extrema gravedad.
El mayor general Wade Rutland explicó el domingo que los responsables de la instalación conocían la presencia del fuego desde varias horas antes del incidente. Sin embargo, consideraban que las llamas estaban bajo control y que las actividades militares podían continuar sin mayores riesgos.
La situación cambió cuando una variación inesperada en la dirección del viento impulsó el incendio hacia los soldados. Durante una rueda de prensa en Edmonton, Rutland señaló que las llamas se encontraban aproximadamente a un kilómetro de distancia cuando se produjo el cambio meteorológico.
El oficial calificó de extraordinaria la velocidad de propagación del fuego y afirmó que, según el testimonio de un comandante presente en el lugar, los militares pasaron de no observar llamas a encontrarse rodeados por ellas en menos de un minuto. El incendio se produjo el sábado mientras la Compañía Charlie del 3.er Batallón de la Infantería Ligera Canadiense de la Princesa Patricia desarrollaba un ejercicio de combate de alta intensidad.
En las actividades participaban alrededor de 84 soldados, distribuidos entre un campo de lanzamiento de granadas y un área destinada a simulaciones de ataques contra posiciones enemigas. El fuego avanzó hasta esta segunda zona, donde se encontraban varios de los militares.
Las autoridades identificaron a las cuatro víctimas mortales como el sargento Morgan Wong, de Edmonton; y los soldados rasos Shaun Farrell, de Prince Albert, en Saskatchewan; Aidan Goulding, de North Vancouver; y Hayden Lykkemark, de Langley, ambas localidades de Columbia Británica.
El grupo se preparaba para responder rápidamente a eventuales crisis internacionales y participar en una misión de refuerzo de las tropas canadienses desplegadas en Letonia, prevista para la próxima primavera. La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, confirmó que 39 personas recibían atención médica tras el incidente. Por su parte, Sayeh Zielke, directora ejecutiva de Acute Care Alberta, detalló que 19 pacientes permanecían en estado crítico, ocho se encontraban estables y otros 12 presentaban heridas menos graves y podían desplazarse por sus propios medios.
Smith advirtió que algunos de los afectados sufrieron quemaduras severas y podrían necesitar hospitalización y tratamientos especializados durante semanas o incluso meses. Los pacientes fueron distribuidos entre cuatro centros médicos: el Hospital de la Universidad de Alberta y el Hospital Royal Alexandra, en Edmonton; el Foothills Medical Centre, en Calgary; y el Red Deer Regional Hospital.
Para atender la emergencia se desplegaron 22 ambulancias terrestres, seis aviones y dos helicópteros, con apoyo adicional de la provincia vecina de Saskatchewan. Las autoridades sanitarias suspendieron posteriormente el protocolo de emergencia conocido como «Código Naranja», que había sido activado en varios hospitales el sábado por la noche para disponer de más camas y personal. Según Smith, todos los pacientes habían sido localizados y no quedaban personas pendientes de traslado.
El alcalde de Wainwright, Bruce Pugh, reconoció que el hospital local no contaba con la capacidad necesaria para afrontar una emergencia de semejante magnitud, aunque destacó la labor de los profesionales sanitarios de la localidad. La respuesta también incluyó la intervención de especialistas militares de búsqueda y rescate, quienes descendieron en paracaídas sobre Wainwright para reforzar las operaciones de emergencia.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, calificó lo sucedido como una de las tragedias más graves sufridas por las fuerzas armadas del país en tiempos de paz dentro de su territorio. Carney ordenó que las banderas de los edificios federales ondearan a media asta y confirmó que las familias de los militares fallecidos ya habían sido notificadas.
Entre las personas afectadas se encuentran integrantes de las fuerzas regulares, reservistas y soldados procedentes de distintas bases militares canadienses. La tragedia también tuvo repercusiones personales. Cathy Keane, candidata a la alcaldía en Ontario, comunicó que su hijo mayor estaba entre los heridos de extrema gravedad y anunció que viajaría a Alberta para acompañarlo junto con su familia.
Por su parte, Pierre Poilievre, líder del Partido Conservador y representante de la zona en el Parlamento, visitó Wainwright el domingo. Allí relató que había escuchado testimonios sobre personas que se acercaron al peligro para ayudar a otros y que posteriormente terminaron hospitalizadas, algunas de ellas luchando por su vida.
El origen del fuego continúa sin esclarecerse. Rutland indicó que el incendio comenzó en el área de entrenamiento y se extendió rápidamente, favorecido por las fuertes ráfagas de viento que afectaron a Alberta durante el sábado. Según el mayor general, las condiciones meteorológicas se habían mantenido dentro de los parámetros operativos habituales durante buena parte de la jornada, con vientos generalmente inferiores a los 50 kilómetros por hora. No obstante, la intensidad aumentó de forma repentina.
Los investigadores deberán establecer si el cambio en la dirección del viento empujó directamente las llamas hacia los soldados o si el fuego avanzó oculto entre la vegetación antes de alcanzar inesperadamente la zona de ejercicios. El incendio logró atravesar cortafuegos instalados previamente y solo pudo ser contenido con la intervención de los equipos de extinción municipales.
Las Fuerzas Armadas canadienses señalaron que, hasta el momento, no existen indicios de que el suceso esté relacionado con un acto terrorista. Rutland confirmó que se realizará una investigación militar para reconstruir lo ocurrido y determinar si es necesario modificar los protocolos de prevención y seguridad. El oficial advirtió que el proceso podría prolongarse y aseguró que se introducirán cambios si se comprueba que las medidas actuales deben actualizarse.
Como parte de las medidas inmediatas, la Compañía Charlie fue retirada del área afectada y el resto del batallón suspendió sus ejercicios el domingo. La Real Policía Montada de Canadá informó que recibió el aviso sobre el incendio poco después de las 4:00 de la tarde del sábado.
El siniestro ocurrió en medio de una tormenta de viento que golpeó amplias áreas de la provincia, con ráfagas que alcanzaron los 100 kilómetros por hora. Las condiciones derribaron árboles, arrancaron letreros y contribuyeron a que las llamas se extendieran más allá de los límites de la base hacia sectores rurales cercanos.
Durante la noche del sábado, el Distrito Municipal de Wainwright informó que el incendio estaba contenido y que las propiedades y las infraestructuras esenciales se encontraban protegidas. Las autoridades no consideraron necesario ordenar la evacuación de los residentes.
La Base Wainwright es una de las principales instalaciones de entrenamiento militar de Canadá y recibe regularmente a efectivos que se preparan para operaciones de combate. Además de las consecuencias humanas y militares, la emergencia interrumpió temporalmente la votación anticipada del referéndum previsto para el lunes en Alberta, en el que se consultaría a los ciudadanos sobre el inicio de un proceso que podría conducir a la independencia de la provincia.
Elections Alberta, organismo independiente encargado de organizar la consulta, informó que el centro de votación instalado en el Wainwright Communiplex cerró antes de lo previsto el sábado. Los materiales electorales, según la entidad, fueron trasladados a un lugar seguro.
Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades canadienses deberán esclarecer cómo un incendio conocido con anticipación pudo alcanzar a los militares durante el entrenamiento y qué medidas pueden adoptarse para evitar que una tragedia similar vuelva a ocurrir.





