Petro ya no asume “locura” de Angie Rodríguez y la demanda penalmente

La confrontación entre el expresidente Gustavo Petro y Angie Rodríguez, quien se desempeñó como directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre) y fue una de sus colaboradoras más cercanas en la Casa de Nariño, escaló a un nuevo escenario judicial. Alejandro Carranza, abogado del exmandatario, anunció que presentará ante la Fiscalía General de la Nación una denuncia contra la exfuncionaria por los presuntos delitos de injuria, calumnia, peculado, concierto para delinquir y violación de datos personales.

La decisión se produce después de que Rodríguez concediera varias entrevistas a medios de comunicación en las que cuestionó el funcionamiento de la anterior administración, denunció supuestas irregularidades dentro del Gobierno y lanzó graves señalamientos contra Petro. Sus declaraciones han intensificado la controversia política alrededor de los últimos meses de esa gestión y han abierto un nuevo frente de confrontación entre antiguos aliados.

Uno de los episodios más polémicos fue la afirmación de Rodríguez según la cual, durante el gobierno anterior, se habría promovido un plan para que antiguos jefes paramilitares formularan acusaciones contra Álvaro Uribe, Germán Vargas Lleras y Abelardo de la Espriella, actual presidente, en el contexto de la campaña electoral. Estas afirmaciones, que deberán ser examinadas por las autoridades competentes si se incorporan a las respectivas investigaciones, han generado reacciones en distintos sectores políticos.

En medio de la controversia, Angie Rodríguez anunció que se apartará temporalmente de los medios de comunicación y dejará de ofrecer entrevistas sobre sus denuncias. La exdirectora del Dapre argumentó que teme por su vida y por la integridad de sus familiares, una preocupación que, según manifestó, ha aumentado tras sus recientes pronunciamientos públicos.

En un comunicado, Rodríguez defendió su decisión de apartarse de la exposición mediática y sostuvo que la lealtad a un dirigente político no puede estar por encima de los principios, la Constitución, la ley y la dignidad humana. También aseguró que Petro la habría amenazado y que le decía que nadie creería sus denuncias.

La exfuncionaria agradeció, además, al presidente Abelardo de la Espriella por el respaldo que, según afirmó, ha recibido en materia de seguridad durante este periodo. De acuerdo con la información divulgada, cuando aún era presidente electo, De la Espriella había solicitado que se garantizaran las condiciones de protección para que Rodríguez pudiera continuar exponiendo sus señalamientos.

Su retiro de las entrevistas se produjo después de una conversación con el periodista y humorista Daniel Samper Ospina, en la que formuló una de las acusaciones más delicadas contra Petro: afirmó que el mandatario habría estado con menores trans. El señalamiento fue replicado por sectores de oposición, que reclamaron investigaciones. Sin embargo, se trata de una afirmación atribuida a Rodríguez y no debe presentarse como un hecho judicialmente comprobado.

Las declaraciones de Rodríguez no se limitan a cuestionamientos personales contra el expresidente. La exfuncionaria ha señalado la presunta existencia de una red de corrupción dentro de la Casa de Nariño y ha mencionado a personas que, según su versión, habrían tenido influencia en decisiones administrativas y en el manejo de asuntos gubernamentales.

Entre los nombres que ha puesto en el centro de la controversia figuran Gabriela Muñoz, excontratista de la Aerocivil, y Juliana Guerrero, cuyo nombre también ha estado relacionado con cuestionamientos sobre su eventual designación como viceministra de Juventudes y la validez de sus credenciales académicas.

Rodríguez también ha sostenido que Petro fue su principal victimario y ha respaldado otros señalamientos relacionados con Verónica Alcocer, ex primera dama. Sus denuncias han contribuido a ampliar el debate sobre las tensiones internas del anterior Gobierno, las relaciones de poder en la Presidencia y la transparencia en la administración pública.

La ruptura resulta especialmente significativa por la cercanía que Rodríguez tuvo con el mandatario durante su permanencia en el Ejecutivo. Su conocimiento de los procedimientos internos y de las decisiones administrativas de Palacio constituye uno de los elementos centrales de la controversia, aunque la veracidad y el alcance de sus afirmaciones deberán establecerse mediante pruebas y actuaciones institucionales.

Durante la etapa final del Gobierno, además, Rodríguez tuvo una incapacidad médica relacionada con una condición de salud mental que no fue especificada públicamente. Petro se refirió entonces a esa situación y cuestionó la manera en que los medios abordaban sus declaraciones. El episodio añadió una dimensión personal al enfrentamiento y provocó críticas por la utilización pública de información relacionada con su salud.

La disputa judicial no comenzó con el anuncio del abogado de Petro. La propia Angie Rodríguez ya había presentado una denuncia contra el exmandatario, en la que lo señala de posibles delitos como injuria, calumnia, tráfico de influencias, constreñimiento ilegal y peculado por aplicación oficial diferente.

El documento, de 12 páginas, reúne varios de los cuestionamientos que la exdirectora del Dapre ha expuesto públicamente. Entre ellos se encuentran sus reparos frente al nombramiento de Juliana Guerrero, las presuntas conductas de maltrato psicológico que atribuye a Petro y sus denuncias relacionadas con el Fondo Adaptación.

Uno de los asuntos de mayor relevancia institucional se refiere a un supuesto intento de trasladar un billón de pesos sin una justificación fiscal suficiente. Rodríguez afirma que el entonces presidente la presionó para ejecutar esa operación, en medio de una reunión relacionada con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) y la respuesta a la emergencia asociada al fenómeno de El Niño.

Este señalamiento pone sobre la mesa interrogantes acerca de la destinación de los recursos públicos, los procedimientos administrativos y el alcance de las instrucciones impartidas desde la Presidencia. No obstante, la existencia de una denuncia no demuestra por sí misma la comisión de un delito: corresponde a las autoridades verificar los hechos, establecer responsabilidades y determinar si hubo actuaciones contrarias a la ley.

La defensa de Rodríguez está a cargo de Wilson Ruiz, exministro de Justicia durante el Gobierno de Iván Duque y una figura vinculada a sectores políticos de oposición. Su participación añade un componente político a un caso que ya involucra a antiguos integrantes del Ejecutivo y a representantes de distintas corrientes ideológicas.

Gustavo Petro ha rechazado los señalamientos de su antigua colaboradora y la ha calificado de mentirosa. Asimismo, ha cuestionado el manejo de los recursos del Fondo Adaptación y se ha referido públicamente a la situación de salud mental de Rodríguez. Con el anuncio de la denuncia que prepara Alejandro Carranza, el enfrentamiento entra en una fase en la que ambas partes recurren a mecanismos judiciales para responder a las acusaciones de la contraparte. Por un lado, Rodríguez sostiene que fue objeto de presiones, maltrato y actuaciones irregulares durante su paso por el Gobierno; por otro, la defensa de Petro busca que se investiguen las declaraciones y conductas que considera posiblemente delictivas.

El caso plantea varios asuntos de interés público: la responsabilidad de los funcionarios en el manejo de recursos estatales, la protección de quienes denuncian presuntas irregularidades, el uso de información personal y los límites legales de las declaraciones que afectan la honra y el buen nombre de otras personas.

También abre interrogantes sobre el papel de los antiguos colaboradores de un gobierno cuando deciden hacer públicas sus diferencias y sobre la manera en que las denuncias pueden convertirse en un nuevo escenario de confrontación política. Por ahora, la controversia reúne acusaciones de distinta naturaleza que deberán analizarse de manera independiente. La Fiscalía tendrá que determinar qué hechos ameritan investigación, qué elementos probatorios existen y si hay fundamento para avanzar hacia eventuales imputaciones o decisiones judiciales.

Mientras tanto, Rodríguez ha anunciado que reducirá su exposición pública por razones de seguridad, y la defensa de Petro prepara nuevas acciones legales. El desenlace dependerá de las pruebas que presenten las partes y de las decisiones de las autoridades, en un caso que mantiene bajo escrutinio la relación entre poder político, transparencia administrativa y responsabilidad judicial. Veamos un fragmento de las graves acusaciones de Angie Rodríguez en el espacio de Daniel Samper Ospina:

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