Crisis de inmigrantes hace caer drásticamente el número de estudiantes matriculados en colegios

La disminución de alumnos recién llegados a Estados Unidos está obligando a varios distritos escolares de California a reorganizar sus servicios educativos, reducir programas especializados y reasignar personal. La tendencia se relaciona con la caída de los cruces fronterizos y los cambios en las políticas migratorias federales.

Las escuelas de California enfrentan una reducción significativa en la matrícula de estudiantes inmigrantes que llevan menos de tres años en Estados Unidos, conocidos como alumnos recién llegados. El descenso se ha acentuado durante los últimos dos años y amenaza la continuidad de programas diseñados para facilitar su adaptación académica y el aprendizaje del inglés.

Uno de los casos más representativos es el del Distrito Escolar Unificado de Oakland, donde durante varios años se registraron más de 1.300 nuevos estudiantes inmigrantes anuales, entre los cursos 2017-2018 y 2024-2025, con excepción del periodo afectado por la pandemia de COVID-19.

Sin embargo, durante el año escolar 2025-2026, el distrito recibió a 498 estudiantes inmigrantes en su primer año en el país. La cifra continuó disminuyendo y, hasta el 7 de octubre del actual periodo escolar, apenas se habían inscrito 212 alumnos nuevos, la mayoría de ellos en escuelas primarias.

Nicole Knight, directora ejecutiva de rendimiento académico para estudiantes que aprenden inglés y alumnos multilingües del distrito, reconoció que las autoridades esperaban una reducción, aunque admitió que la magnitud de la caída ha superado las previsiones.

La reducción de la matrícula ya ha tenido consecuencias en la organización de los servicios educativos de Oakland. El distrito pasó de ofrecer programas específicos para estudiantes recién llegados en 17 escuelas secundarias a mantenerlos únicamente en seis centros durante el actual año escolar.

Estos programas estaban diseñados para brindar apoyo adicional durante el primer o segundo año de los estudiantes en Estados Unidos, mediante clases adaptadas a sus necesidades académicas y lingüísticas. Con la disminución de las nuevas incorporaciones, los alumnos están pasando más rápidamente a las aulas regulares.

El cambio representa un desafío para los docentes, especialmente para aquellos que no cuentan con suficiente preparación para atender a estudiantes que apenas comienzan a aprender inglés o que han experimentado interrupciones prolongadas en su educación antes de llegar al país.

La caída también repercute en las finanzas escolares. Como parte de los recursos que reciben los distritos depende de la cantidad de alumnos matriculados, una menor población estudiantil implica menos financiación y dificultades para sostener determinados servicios.

Knight advirtió, además, que la llegada de estudiantes inmigrantes contribuía a mantener la ocupación de las aulas de inmersión bilingüe, por lo que su disminución también afecta el funcionamiento de estos programas. La situación también es evidente en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, donde el número de estudiantes recién llegados pasó de 20.755 durante el periodo 2024-2025 a 11.103 en el curso 2026-2027.

De acuerdo con los datos del distrito, la matrícula general disminuyó un 8,3 % entre los periodos de otoño de 2025 y otoño de 2027. En el caso de los alumnos recién llegados, la reducción alcanzó el 46,5 % durante el mismo intervalo. No obstante, la tendencia presenta diferencias entre distritos. En algunas zonas, el descenso ha sido más moderado e incluso se ha registrado la llegada de estudiantes procedentes de otros estados o distritos escolares.

En el Distrito Escolar Unificado de San Juan, ubicado cerca de Sacramento, la cantidad de alumnos recién llegados disminuyó un 13,6 %, al pasar de 974 en el curso 2025-2026 a 842 en el actual periodo escolar. La comunidad estudiantil de este distrito se caracteriza por su diversidad cultural y lingüística, con alumnos procedentes de distintos países que hablan al menos 70 idiomas, entre ellos español, persa, ruso, pastún, ucraniano, árabe, armenio, rumano, vietnamita y panyabí.

Según Raj Rai, portavoz del distrito, una de las razones por las que la disminución ha sido menos pronunciada es que muchas familias llegaron a través de programas de reasentamiento de refugiados o mediante el programa de Visas Especiales de Inmigrante destinado a ciudadanos afganos que colaboraron con el Gobierno estadounidense.

Rai también señaló que algunas familias continúan trasladándose a la zona desde otros estados para reunirse con parientes y comunidades que ya se encuentran establecidas. Por el momento, el distrito no ha reducido sus programas de apoyo. Las autoridades mantienen los servicios académicos, lingüísticos y socioemocionales, e incluso han puesto en marcha un club de inglés los sábados para reforzar las habilidades lingüísticas de los estudiantes recién llegados.

Aunque todavía no se conocen las cifras estatales correspondientes al curso 2026-2027, los datos disponibles reflejan una disminución después de alcanzar un máximo histórico de 236.958 estudiantes recién llegados en 2024-2025. Durante el periodo 2025-2026, la cifra descendió a 228.780 alumnos. Se estima que una parte importante de estos estudiantes había llegado a Estados Unidos antes de los cambios migratorios impulsados por la administración del presidente Donald Trump y que actualmente cursa su segundo o tercer año en el sistema educativo estadounidense.

La situación podría agravarse a medida que estos alumnos completen sus primeros tres años en el país y dejen de clasificarse como recién llegados, mientras las escuelas reciben menos estudiantes nuevos. Sam Finn, director ejecutivo de la California Newcomer Network, organización que ofrece recursos y asistencia a los programas educativos para inmigrantes en todo el estado, advirtió que California podría atravesar varios años con pocas incorporaciones de nuevos estudiantes.

Ante este panorama, los responsables educativos buscan estrategias para preservar los conocimientos, los materiales y los programas desarrollados para atender a esta población, incluso si su demanda disminuye temporalmente. Knight subrayó que la creación de estos servicios requirió una inversión considerable de tiempo y esfuerzo, por lo que las escuelas no quieren perder la experiencia acumulada ni la capacidad de respuesta que necesitarían si la llegada de estudiantes inmigrantes vuelve a aumentar.

La disminución de la matrícula plantea así un doble desafío para el sistema educativo de California: adaptar sus recursos a una población estudiantil cada vez menor y, al mismo tiempo, conservar la infraestructura necesaria para atender a futuras generaciones de estudiantes recién llegados.

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