La historia de una población que entró en quiebra por los casinos manejados por indígenas

Durante décadas, Primm, en Nevada, fue una parada obligatoria para quienes viajaban desde el sur de California rumbo a Las Vegas. En medio del desierto destacaban tres grandes hoteles con casino, estaciones de servicio iluminadas, una montaña rusa e incluso el famoso automóvil perforado por balas en el que murieron Bonnie y Clyde. Para muchos visitantes, aquel lugar parecía un oasis inesperado en plena autopista I-15.

John Honell, residente de West Covina y visitante frecuente en los años setenta, recuerda que el complejo ofrecía una experiencia más accesible y menos extravagante que Las Vegas. Antes de llegar a la llamada “Ciudad del Pecado”, muchos viajeros aprovechaban para detenerse, jugar en las tragamonedas y descansar del trayecto.

Sin embargo, esa época quedó atrás. Esta semana se confirmó que el último casino operativo de Primm cerrará definitivamente el próximo 4 de julio. La empresa propietaria, Affinity Gaming, informó que también concluirán los contratos laborales de los empleados vinculados al complejo.

La historia de Primm comenzó con Whiskey Pete’s, inaugurado en 1977, seguido por Primm Valley en 1990 y Buffalo Bill’s en 1994. Durante años, los tres complejos atrajeron turistas gracias a sus bajos precios, promociones llamativas y atracciones peculiares. Buffalo Bill’s, por ejemplo, llegó a convertirse en el más grande de los tres, ampliando su capacidad hasta superar las mil habitaciones. Además de los casinos, Primm ofrecía otros atractivos populares: un IHOP abierto las 24 horas, un enorme centro comercial outlet y exhibiciones históricas como el Ford V-8 de Bonnie y Clyde, que recibió más de cien disparos en 1934.

Pero el auge comenzó a desmoronarse con el paso del tiempo. La pandemia de COVID-19 obligó al cierre temporal de los complejos en 2020 y, aunque reabrieron entre 2022 y 2023, nunca recuperaron el flujo de visitantes de antaño.

Para el historiador del juego David G. Schwartz, profesor de la Universidad de Nevada en Las Vegas, el problema principal fue que Primm fue diseñado para una realidad distinta. Durante años, la ventaja del lugar era ofrecer apuestas y entretenimiento antes de llegar a Las Vegas. Sin embargo, el crecimiento de los casinos tribales en California cambió completamente el panorama.

Desde que los votantes californianos aprobaron en 2000 la Proposición 1-A, que permitió ampliar las operaciones de juego tribal, numerosos complejos comenzaron a surgir y expandirse cerca de las grandes ciudades del estado. Casinos como Yaamava’, Morongo, Pechanga, Agua Caliente y Fantasy Springs se transformaron en enormes centros turísticos con hoteles, restaurantes y miles de tragamonedas.

Actualmente, Yaamava’, ubicado en Highland, California, cuenta con unas 7.400 máquinas tragamonedas y es considerado el casino más grande de la costa oeste. Su cercanía con Los Ángeles y otras ciudades importantes redujo el atractivo de viajar hasta Primm solo para jugar.

Según Schwartz, muchos de los clientes que antes hacían escala en Nevada ahora prefieren opciones más cercanas y modernas dentro de California. El caso de Primm refleja un cambio más amplio en la industria del juego: los viajeros eligen lugares más convenientes, incluso si eso significa dejar atrás destinos históricos que alguna vez fueron símbolos del entretenimiento en carretera.

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