El asesinato del empresario arrocero Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, ocurrido hace seis meses en una de las zonas más concurridas del norte de Bogotá, podría haber tenido como origen una equivocación de los sicarios. Esa es una de las principales líneas que actualmente contempla la Fiscalía dentro de la investigación por el ataque en el que también murió su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez.
El crimen se registró el 11 de febrero de 2026, en inmediaciones de la calle 85 con carrera Séptima, cuando Aponte Fonnegra salía de un gimnasio acompañado por su esquema de seguridad. El empresario, reconocido por su actividad en el sector agroindustrial y por su trabajo social y espiritual, fue atacado con arma de fuego junto con el hombre encargado de protegerlo. Ambos fueron trasladados de urgencia a un centro asistencial del norte de la capital, pero ingresaron sin signos vitales debido a la gravedad de las heridas.
La investigación dio ahora un giro significativo. Según la información conocida sobre las pesquisas de la Fiscalía, los responsables del ataque no necesariamente tenían como objetivo a Aponte Fonnegra. La hipótesis que toma fuerza es que los sicarios estarían siguiendo a otra persona que ingresó al mismo establecimiento y que, por su contextura y forma de vestir, habría sido confundida con el empresario.
Esa persona sería Olimpo Antonio Oliver Peñaranda, quien, de acuerdo con los reportes conocidos durante la investigación, era el verdadero objetivo de los atacantes. La hipótesis de la confusión también fue respaldada públicamente por Mario Iguarán, abogado de la familia de Aponte Fonnegra. El exfiscal general aseguró que, a partir de los elementos recopilados hasta el momento, existen pruebas testimoniales, documentales y técnicas que permitirían establecer que se trató de un “lamentable error”.
El caso registra además un avance importante con la captura de Leonel Llanos, señalado de conducir la motocicleta utilizada durante el ataque. El hombre fue detenido en Villavicencio y, según la investigación, habría sido quien transportó al sicario que disparó contra Aponte y su escolta.
Sin embargo, todavía falta identificar y capturar al presunto autor material de los disparos. Por ello, aunque la captura de Llanos representa un avance para las autoridades, el expediente aún tiene interrogantes centrales por resolver: quién ordenó el homicidio, quién era exactamente el objetivo inicial del ataque, qué motivó la persecución y quién fue el responsable de accionar el arma.
La reconstrucción de los movimientos de los involucrados también ocupa un lugar relevante en las pesquisas. Las autoridades analizan las pruebas materiales obtenidas en la escena, los registros de cámaras de seguridad y la trayectoria utilizada por los agresores para escapar después del doble homicidio.
De confirmarse judicialmente la hipótesis de la confusión, el crimen de Gustavo Aponte Fonnegra adquiriría una dimensión particularmente dramática: un empresario que aparentemente no era el objetivo de los sicarios habría terminado muerto junto con el hombre que tenía la misión de protegerlo, en medio de una acción criminal dirigida contra otra persona.
Por ahora, la Fiscalía mantiene abiertas las investigaciones y será el avance de las pruebas y las decisiones de la justicia el que determine si aquella hipótesis se convierte en la explicación definitiva de uno de los crímenes que más conmoción generaron en el norte de Bogotá durante 2026.
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