El caso de Eric Fernando Gutiérrez Molina, auxiliar de vuelo de American Airlines desaparecido en Medellín, continúa avanzando en medio de nuevas revelaciones de las autoridades colombianas. El joven, de 32 años y residente en el área de Dallas-Fort Worth, en Texas, fue visto por última vez el 22 de marzo tras compartir con compañeros de trabajo en varios establecimientos nocturnos de la capital antioqueña.
Según la información recopilada por las autoridades, Gutiérrez había llegado a Medellín procedente de Miami y, después de salir con colegas en la zona de El Poblado, se habría desplazado hacia otro punto de la ciudad acompañado por varias personas. Desde ese momento se perdió todo contacto con su familia y allegados.
El secretario de Seguridad y Convivencia de Medellín, Manuel Villa, aseguró en un primer momento que las investigaciones permitieron identificar vehículos, teléfonos celulares, personas y otros elementos considerados clave para reconstruir los movimientos de la víctima antes de su desaparición. De acuerdo con el funcionario, Eric y la mujer que lo acompañaba habrían coincidido con individuos vinculados anteriormente a casos de robo mediante escopolamina.
En una actualización reciente del caso, Villa confirmó que ya son cuatro las personas relacionadas con la investigación y que, entre ellas, al menos dos cuentan actualmente con órdenes de captura vigentes. Las autoridades, sin embargo, mantienen bajo reserva sus identidades mientras continúan las diligencias judiciales.
Fuentes de la Policía Metropolitana de Medellín confirmaron que se mantiene una cooperación activa con agencias estadounidenses y con el FBI para ubicar a los presuntos responsables y esclarecer completamente los hechos que rodearon la muerte del auxiliar de vuelo.
La principal hipótesis de los investigadores apunta a un posible hurto mediante el uso de escopolamina, aunque la Fiscalía todavía no ha emitido conclusiones definitivas. Según explicó Manuel Villa, Gutiérrez salió inicialmente con compañeros de trabajo hacia un establecimiento nocturno en El Poblado y posteriormente se trasladó a Itagüí junto a una mujer y otras dos personas. Desde entonces no volvió a ser visto. La mujer que lo acompañaba regresó posteriormente al alojamiento en estado de desorientación.
El testimonio de Sharom Gil, amiga de la víctima y una de las últimas personas que compartió con él, también ha sido clave para la investigación. En declaraciones a medios locales, relató que durante la noche conocieron a dos hombres en una discoteca y que posteriormente fueron invitados a continuar la reunión en otro lugar. Según aseguró, tanto ella como los demás presentes entregaron toda la información requerida a las autoridades colombianas y estadounidenses.
El caso generó una fuerte conmoción en Medellín y volvió a abrir el debate sobre los delitos asociados al uso de sustancias como la escopolamina en zonas turísticas y de vida nocturna de la ciudad, especialmente en sectores frecuentados por visitantes extranjeros.





