A pocas semanas de la realización de los Enhanced Games, un evento que ha generado fuerte controversia por permitir el uso de sustancias para mejorar el rendimiento, la discusión sobre el dopaje en el deporte vuelve al centro del debate internacional. En este contexto, el Inserm publicó un amplio informe que analiza en profundidad este fenómeno desde múltiples perspectivas.
El documento, encargado por el Ministerio de Deportes de Francia, recoge el trabajo de doce especialistas que revisaron más de 3.800 estudios científicos publicados en la última década. El objetivo: entender cómo ha evolucionado el dopaje, quiénes lo practican y cuáles son sus riesgos reales, tanto en el alto rendimiento como en el deporte recreativo.
Uno de los principales hallazgos es que el dopaje no es exclusivo de la élite. Si bien los atletas profesionales enfrentan una presión constante por obtener resultados —lo que puede llevarlos a recurrir a sustancias prohibidas—, los deportistas aficionados también están cada vez más expuestos. En muchos casos, estos últimos consumen suplementos o medicamentos sin suficiente información, subestimando los posibles efectos secundarios.
El informe advierte sobre el uso extendido de esteroides anabólicos, analgésicos y complementos alimenticios, algunos de los cuales pueden derivar en prácticas de dopaje, incluso sin que el usuario sea plenamente consciente. Esta “zona gris” complica aún más la identificación del problema y su regulación.
Otro punto crítico es la falta de datos completos. Los expertos señalan que las cifras actuales se basan principalmente en controles antidopaje realizados en competiciones internacionales, lo que deja por fuera una gran parte del universo deportivo. Además, estos registros no siempre distinguen entre consumo intencional, errores médicos o usos terapéuticos autorizados.
El análisis también pone en evidencia vacíos importantes en la investigación, especialmente en lo relacionado con mujeres y paraatletas, dos grupos sobre los cuales existe menor información científica. Esta falta de datos limita la capacidad de diseñar políticas efectivas y adaptadas a diferentes realidades.
La publicación del informe coincide con el creciente interés —y preocupación— que generan eventos como los Enhanced Games, que algunos consideran un experimento extremo sobre los límites del cuerpo humano y otros ven como una amenaza a los principios del deporte limpio. Para los investigadores, más allá de este tipo de competiciones, el verdadero desafío está en comprender un fenómeno que evoluciona constantemente y que requiere respuestas basadas en evidencia, educación y prevención.
En ese sentido, el Inserm propone reforzar la investigación, mejorar la información disponible para deportistas y entrenadores, y adaptar las estrategias de control a un contexto donde las fronteras entre rendimiento, salud y dopaje son cada vez más difusas.





