Después de deslumbrar en sus compromisos anteriores con un fútbol dinámico y resultados convincentes, la selección de Francia encontró un desafío muy distinto el sábado 4 de julio frente a Paraguay. El conjunto sudamericano planteó un partido intenso y lleno de interrupciones que dificultó el habitual funcionamiento del equipo dirigido por Didier Deschamps. Como destacó el diario español El País, el combinado francés dejó de mostrar la fluidez que lo caracteriza y terminó inmerso en un encuentro marcado por el desorden y la fricción.
La lectura de la prensa internacional coincide en que Paraguay apostó por un juego físico y de constante presión para sacar de ritmo a los franceses. El diario argentino El Día señaló que el equipo de Gustavo Alfaro logró ralentizar el desarrollo del partido y obligó a Francia a adaptarse a un contexto muy diferente al de sus presentaciones anteriores.
En la misma línea, The Athletic consideró que la estrategia paraguaya tuvo como objetivo incomodar permanentemente al rival, recurriendo a un planteamiento que algunos interpretan como intimidatorio y otros como una provocación dentro de los límites de la competencia.
Desde Estados Unidos, el medio PhillyVoice sostuvo que Paraguay era consciente de la diferencia de calidad entre ambos planteles y, por ello, decidió compensarla con un alto nivel de intensidad, buscando disputar cada balón y llevar el encuentro al terreno físico. Sin embargo, no es bien visto que los paraguayos traigan las prácticas al límite del reglamento que son muy usuales en los torneos de Conmebol.





