El capitán de la selección de Suiza y actual jugador del Sunderland, Granit Xhaka, reconoció públicamente que durante la pandemia obtuvo un certificado de vacunación contra la Covid-19 sin haber seguido el procedimiento que correspondía. El futbolista, de 33 años, calificó aquella decisión como un error y anunció que colaborará plenamente con la investigación penal abierta por la Fiscalía de Lucerna.
El caso, que se remonta a 2022, tomó una nueva dimensión después de que las autoridades suizas confirmaran que investigan a Xhaka por la posible obtención fraudulenta de un certificado oficial y por eventuales delitos relacionados con la falsificación documental. La investigación había sido confirmada inicialmente por la Fiscalía de Lucerna el 18 de septiembre.
En un mensaje publicado en sus redes sociales el lunes 21 de septiembre, Xhaka explicó que en aquel momento tenía fuertes dudas y temores frente a la vacunación contra la covid-19. En lugar de resolver esas inquietudes mediante los canales oficiales, decidió obtener un certificado de vacunación. En el documento que dio origen a esta información, el futbolista reconoce que hoy considera equivocada aquella decisión y expresa su arrepentimiento.
La investigación de las autoridades de Lucerna está relacionada también con una médica cuya consulta fue registrada por la policía en 2023. Los investigadores sospechan que la profesional pudo haber expedido certificados de vacunación a personas que no habían recibido las correspondientes dosis. Sin embargo, el abogado de la médica sostiene que su clienta sí vacunó a Xhaka y que el procedimiento se realizó conforme a las normas. Por ello, tanto el futbolista como la profesional están amparados actualmente por la presunción de inocencia.
El expediente presenta además una contradicción relevante. Antes de que Xhaka hiciera su reciente confesión pública, su representante había señalado que el jugador disponía de constancias médicas según las cuales había recibido vacunas contra la covid-19 el 25 de enero y el 11 de noviembre de 2022. La investigación deberá determinar qué ocurrió realmente con esas certificaciones y cuál fue la naturaleza de la documentación utilizada.
La Fiscalía de Lucerna ha señalado que su objetivo es establecer si existió una conducta penalmente relevante relacionada con la obtención fraudulenta de una certificación falsa y/o con la falsificación de documentos. Xhaka deberá comparecer ante los investigadores a comienzos de octubre, cuando se espera que entregue su versión formal de los hechos.
Las posibles consecuencias jurídicas dependerán de lo que determine la investigación y de la eventual calificación de los hechos. La legislación penal suiza contempla penas que pueden llegar hasta cinco años de prisión o sanciones económicas para determinados delitos relacionados con la falsificación documental. Esto, sin embargo, no significa que Xhaka vaya a recibir necesariamente una pena de prisión: primero deben establecerse los hechos, la responsabilidad individual y la figura penal aplicable.
El escándalo ya tuvo una consecuencia deportiva inmediata. La Asociación Suiza de Fútbol acordó con Xhaka que el jugador no participe en los próximos compromisos de la selección durante el actual periodo internacional. La decisión afecta los partidos de la Liga de Naciones previstos contra Macedonia del Norte, Escocia y Eslovenia. La federación explicó que la determinación fue tomada de común acuerdo.
El episodio adquiere una dimensión particular por la trayectoria de Xhaka. El mediocampista es una de las figuras más reconocidas del fútbol suizo y actualmente ejerce como capitán de la selección. Su carrera incluye pasos por el Arsenal y el Bayer Leverkusen antes de llegar al Sunderland, club con el que continúa compitiendo con normalidad.
De hecho, pese a la investigación, Xhaka fue capitán del Sunderland durante el fin de semana y aseguró después del partido que el caso no estaba afectando su desempeño deportivo. También manifestó que ahora prefiere concentrarse en el fútbol mientras espera su comparecencia ante las autoridades.
El caso vuelve a poner bajo escrutinio las consecuencias que tuvieron los certificados sanitarios durante la pandemia, cuando estos documentos fueron utilizados en distintos países para acreditar determinadas condiciones de vacunación y facilitar el acceso a viajes, establecimientos y actividades. En el caso de Xhaka, serán las autoridades judiciales suizas las que deberán establecer si su actuación constituye un delito y qué responsabilidad corresponde a cada una de las personas involucradas.






