Más allá del dolor, ¿qué le pasó exactamente a Ayelén Sofía?

La desaparición de Ayelén Sofía Páez Oliveros, una adolescente de 16 años a quien su familia buscó durante más de un año, terminó con la identificación de su cuerpo en una zona rural de Sopó, Cundinamarca. Después de 14 meses sin conocer su paradero, sus familiares recibieron la confirmación de Medicina Legal de que los restos encontrados corresponden a la joven, cuya desaparición fue reportada en Bogotá el 9 de agosto de 2025. La madre también reconoció el cuerpo, según informó a El Espectador la representación judicial de las víctimas.

El hallazgo se produjo durante el pasado puente festivo, luego de que una persona que transitaba por un sector rural de Sopó encontrara el cadáver y alertara a las autoridades. Daniel Solarte, integrante del equipo jurídico que acompaña a la familia, explicó que la Fiscalía comunicó el descubrimiento, que ahora abre una nueva etapa en el proceso: establecer qué ocurrió con la adolescente, cuáles fueron las circunstancias de su muerte y si hubo participación de terceros.

Aunque la identificación pone fin a la incertidumbre sobre el paradero de Ayelén, todavía no resuelve las principales preguntas del caso. La representación de víctimas ha pedido que se investiguen todas las hipótesis y que no se descarten posibles escenarios antes de contar con resultados científicos concluyentes.

Entre las diligencias pendientes están nuevos análisis y un segundo concepto pericial de Medicina Legal. Estos procedimientos podrían aportar información sobre la causa de la muerte, la posible existencia de lesiones y otras circunstancias relevantes para reconstruir los hechos. Hasta ahora, la información divulgada públicamente no permite establecer de manera concluyente cómo murió la adolescente ni confirmar que haya sido víctima de un homicidio.

La representación judicial sostiene que la investigación debe continuar y ha advertido que encontrar el cuerpo no significa que el caso esté resuelto. La Fiscalía tendrá que contrastar las pruebas forenses con los testimonios y los demás elementos recopilados desde el momento de la desaparición.

Uno de los asuntos que despierta especial interés es el recorrido del teléfono celular de Ayelén. Según Solarte, después de que se perdió contacto con la joven se modificaron las cuentas y las contraseñas asociadas a ella, así como el número vinculado a sus redes sociales. Estas actuaciones deberán esclarecerse para determinar quién tuvo acceso a la información digital y en qué momento se produjeron los cambios.

El abogado indicó, además, que el dispositivo apareció posteriormente en el departamento de Sucre y que estaba completamente formateado. La persona que lo tenía habría declarado que lo recibió como regalo del hijo de una mujer residente en ese departamento, quien, según esa misma versión, vive en Bogotá.

La procedencia del celular, las personas que lo tuvieron en su poder y las circunstancias en las que fue borrada su información constituyen líneas de investigación relevantes. Sin embargo, todavía no se ha establecido públicamente quién realizó el formateo, quién modificó las cuentas ni si esas acciones tienen una relación directa con la desaparición o la muerte de Ayelén. Por eso, cualquier señalamiento sobre los posibles responsables deberá esperar a que las autoridades verifiquen las versiones y obtengan pruebas.

La búsqueda de la adolescente tuvo desde sus primeras semanas una dimensión nacional e internacional. El 21 de agosto de 2025, Interpol emitió una circular amarilla para facilitar su localización y promover la cooperación entre organismos policiales de distintos países.

Ayelén fue vista por última vez en inmediaciones de la calle 67 con carrera Séptima, en el sector de Chapinero, en Bogotá. De acuerdo con el relato entregado por su madre, había salido a realizar una compra y no regresó. La joven tenía previsto presentar las pruebas Saber 11 al día siguiente, circunstancia que aumentó la preocupación de sus familiares cuando no lograron localizarla.

Durante los días posteriores se conocieron testimonios y registros que las autoridades intentaron incorporar a la reconstrucción de sus últimos movimientos. Una persona que reconoció el cartel de búsqueda aseguró haber compartido con la adolescente en un establecimiento comercial hasta la madrugada del 10 de agosto. También se difundieron imágenes de cámaras de seguridad en las que aparecía caminando por la avenida Primero de Mayo.

La Policía adelantó recorridos de búsqueda por más de 30 kilómetros entre los ríos Tunjuelo y Bogotá, sin encontrar entonces elementos que permitieran determinar dónde se encontraba. Con el hallazgo de sus restos en Sopó, esos antecedentes podrían adquirir nueva relevancia para establecer la secuencia de acontecimientos posterior a su desaparición.

En septiembre de 2025 también circuló la hipótesis de que la adolescente se hubiera marchado voluntariamente, en versiones relacionadas con presuntas dificultades emocionales. Sin embargo, esa posibilidad no fue confirmada y no puede considerarse una explicación definitiva de lo ocurrido. La Fiscalía deberá revisar los elementos que sustentaron las primeras líneas de investigación y contrastarlos con las nuevas evidencias.

El esclarecimiento exigirá determinar si Ayelén permaneció en algún lugar durante el tiempo en que estuvo desaparecida, si tuvo contacto con otras personas y si existen registros que permitan reconstruir sus desplazamientos. También será necesario establecer cuándo ocurrió la muerte y si hay una conexión demostrable entre ese hecho, la desaparición y las modificaciones realizadas en el teléfono celular.

Por ahora, la representación de víctimas insiste en que el proceso debe continuar hasta aclarar las circunstancias del caso. La identificación del cuerpo representa un avance fundamental, pero la causa de la muerte, el posible móvil y la eventual responsabilidad de terceros siguen pendientes de esclarecimiento.

Después de 14 meses de búsqueda, la familia de Ayelén Sofía Páez conoce finalmente su destino, pero continúa a la espera de respuestas. El desafío de las autoridades será reconstruir lo sucedido a partir de pruebas verificables, establecer si se cometieron delitos e identificar a los responsables, si los hubo, para que los hechos no queden sin esclarecer.

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