A propósito del accidente de NBC4: pilotos denuncian competencia y maniobras peligrosas en plenos vuelos.

En cualquier gran ciudad latinoamericana, basta observar durante unos minutos una avenida congestionada para entender lo que significa moverse en medio de la competencia, la presión por llegar primero y la necesidad de coordinar cada maniobra. Buses, taxis, motocicletas y automóviles comparten un espacio limitado y cualquier movimiento inesperado puede convertir una situación cotidiana en un escenario de riesgo. En Los Ángeles ocurre algo parecido, aunque a cientos de metros sobre el suelo: varios helicópteros de televisión se disputan el acceso a las imágenes de una noticia de última hora.

Durante años, el ruido de esas aeronaves se convirtió en parte habitual del paisaje informativo de la ciudad estadounidense. Incendios, persecuciones policiales, tiroteos, accidentes y grandes emergencias son transmitidos desde el aire por las principales cadenas locales, que utilizan helicópteros para llegar rápidamente hasta los lugares donde ocurre la noticia.

Pero esa rutina quedó marcada por una tragedia ocurrida el martes, cuando un helicóptero de NBC4 se estrelló mientras cubría una información de última hora en Chatsworth. A bordo viajaban la periodista Eliana Moreno y el piloto George Marciniw, quienes murieron en el accidente, al igual que un transeúnte que se encontraba en tierra. La investigación sobre las causas continúa y todavía no existe una conclusión oficial.

El accidente puso nuevamente bajo la lupa una actividad en la que velocidad, precisión y seguridad deben convivir permanentemente. Los pilotos de los helicópteros de noticias describen un entorno particularmente exigente: varias aeronaves pueden coincidir sobre una misma emergencia, mientras alrededor también existe tráfico aéreo procedente de aeropuertos regionales y pequeñas pistas de aterrizaje del sur de California.

La paradoja es evidente. Las cadenas de televisión necesitan llegar rápidamente al lugar de los hechos porque las imágenes exclusivas tienen un enorme valor informativo y comercial. Sin embargo, cuanto mayor es la competencia por conseguirlas primero, mayor puede ser la presión sobre las tripulaciones.

Antiguos pilotos consultados describieron precisamente esa tensión. Kurt Deetz, quien trabajó durante años como piloto de helicópteros de noticias, explicó que se trata de un sector altamente competitivo y que existe presión para despegar primero, alcanzar rápidamente el sitio de la noticia y permanecer allí durante períodos prolongados.

A pesar de esa competencia, quienes conocen el oficio aseguran que existe una especie de código de coordinación entre las tripulaciones. Durante una persecución policial, por ejemplo, los helicópteros adoptan posiciones determinadas alrededor del vehículo perseguido y las mantienen mientras este cambia de dirección. Si la persecución entra en una zona residencial y aparecen obstáculos como edificios o árboles, las aeronaves pueden permanecer en vuelo estacionario para evitar movimientos peligrosos.

La comparación con el tráfico terrestre vuelve a resultar inevitable: no basta con que cada conductor conozca su ruta; todos necesitan anticipar los movimientos de los demás. En el aire, sin embargo, un error de cálculo tiene consecuencias potencialmente mucho más graves.

Uno de los mayores motivos de preocupación señalados por los especialistas es precisamente permanecer durante mucho tiempo en vuelo estacionario y a baja altura sobre el lugar de una emergencia. Jack Cress, antiguo piloto del Cuerpo de Marines e instructor de investigación de accidentes de helicóptero, calificó esa situación como especialmente peligrosa.

La altitud también desempeña un papel fundamental en la seguridad. Según uno de los pilotos entrevistados, los helicópteros de noticias suelen operar aproximadamente entre 1.200 y 1.500 pies sobre el terreno, una zona que permite mantenerse por encima de determinadas aeronaves policiales y por debajo del tráfico comercial, además de conservar margen para una eventual maniobra de emergencia.

El riesgo no es puramente teórico. Un antiguo piloto relató cómo, durante una cobertura en Hollywood en 2012, su helicóptero comenzó a presentar una fuerte emisión de humo. Otro piloto le advirtió por radio y tuvo que prepararse para una posible falla del motor. Finalmente encontró un estacionamiento y logró aterrizar sin que el motor llegara a detenerse.

La investigación del accidente de NBC4 deberá determinar ahora qué ocurrió exactamente. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos, que lleva adelante las pesquisas, tenía previsto publicar un informe preliminar en los días siguientes al siniestro, mientras que el informe definitivo podría tardar hasta 18 meses.

Mientras tanto, el accidente ha obligado a la industria de los helicópteros informativos a mirar nuevamente una práctica que durante años se convirtió en parte casi invisible de la televisión estadounidense. Para el público, esas imágenes llegan como parte natural de una transmisión de emergencia. Para quienes están detrás de las cámaras, en cambio, cada cobertura implica operar una aeronave en un entorno donde la urgencia periodística y la seguridad deben mantenerse en equilibrio constante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *