La previa de República Checa vs Corea del Sur: su historia en los mundiales.

Cuando Corea del Sur y República Checa salten esta noche al césped para debutar en el Mundial 2026, no solo estarán en juego tres puntos. También se encontrarán dos tradiciones futbolísticas que, aunque separadas por continentes y estilos, han dejado huellas profundas en la historia de la Copa del Mundo.

Para los checos, la memoria mundialista remite inevitablemente a la antigua Checoslovaquia, una de las selecciones más respetadas de Europa durante buena parte del siglo XX. Para los surcoreanos, la Copa del Mundo ha sido el escenario donde construyeron la historia más exitosa del fútbol asiático.

La herencia de la camiseta checa es pesada. Bajo el nombre de Checoslovaquia, el país disputó dos finales mundialistas: Italia 1934 y Chile 1962. En ambas ocasiones quedó a las puertas de la gloria, primero ante Italia y después frente a Brasil. Aquel equipo centroeuropeo se convirtió en una referencia de técnica y disciplina táctica en una época dominada por las grandes potencias del continente.

La última gran actuación de Checoslovaquia llegó en Italia 1990, donde alcanzó los cuartos de final antes de caer ante Alemania Federal. Poco después, la división política del país dio origen a República Checa y Eslovaquia, marcando también una ruptura futbolística.

Desde entonces, la República Checa independiente ha tenido una relación mucho más intermitente con los Mundiales. Su única participación antes de 2026 fue Alemania 2006, cuando una brillante generación encabezada por Petr Čech, Pavel Nedvěd, Tomáš Rosický y Jan Koller ilusionó al país, aunque terminó eliminada en la fase de grupos. Veinte años después, los checos regresan al gran escenario impulsados por figuras como Patrik Schick y Tomáš Souček.

Del otro lado aparece Corea del Sur, la selección asiática con mayor continuidad mundialista. La escuadra de los “Guerreros Taeguk” disputa su duodécima Copa del Mundo y llega a 2026 tras once clasificaciones consecutivas, una muestra de la estabilidad que ha alcanzado el fútbol surcoreano en las últimas décadas.

Su momento más glorioso sigue siendo el Mundial de 2002, organizado junto con Japón. Aquel equipo dirigido por Guus Hiddink rompió todos los pronósticos y alcanzó las semifinales, terminando en un histórico cuarto lugar. Ninguna otra selección asiática ha llegado tan lejos en una Copa del Mundo.

Desde entonces, Corea del Sur se ha convertido en un participante habitual de las fases finales. Su identidad se construyó sobre la intensidad física, la disciplina táctica y una generación cada vez más acostumbrada a competir en las principales ligas europeas. Hoy esa evolución tiene nombres propios: Son Heung-min, Lee Kang-in y Kim Min-jae, referentes de un equipo que aspira a volver a trascender más allá de la fase de grupos.

El duelo de esta noche enfrenta dos modelos diferentes. Corea del Sur llega con el respaldo de una presencia constante en la élite mundialista y el cartel de favorita. República Checa, en cambio, aterriza con el entusiasmo de quien regresa después de dos décadas de ausencia y busca reconectar con una tradición que alguna vez la llevó a disputar finales del mundo.

La historia favorece a los checos cuando se suman los logros de la antigua Checoslovaquia. El presente, sin embargo, parece inclinarse hacia los surcoreanos. Entre la nostalgia europea y la consolidación asiática, Guadalajara será esta noche el escenario de un partido que promete mucho más que un simple estreno mundialista. Veamos extractos de las mejores participaciones de esta selecciones en los mundiales: Final 62 donde los checos pierden con Brasil y cuarto puesto de los coreanos 2002 frente a Turquía.

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