Otro crimen de guerra de Israel: ¡borró del mapa a una población del Líbano!

Las imágenes satelitales publicadas por la prensa francesa revelan la magnitud de la devastación en el sur del Líbano, donde el ejército israelí ha destruido o dañado cerca del 45 % de los pueblos y aldeas situados en la franja fronteriza que permanece bajo ocupación militar. Según expertos en derecho internacional citados por el diario francés, esta campaña de demolición sistemática podría constituir un crimen de guerra, aunque Israel sostiene que las operaciones responden a necesidades de seguridad y a la lucha contra las posiciones del movimiento chiita Hezbolá.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Deir Seryan, una localidad agrícola de aproximadamente 3.000 habitantes, situada a orillas del río Litani y a escasos seis kilómetros de la frontera israelí. Ali Ibrahim, ingeniero de 27 años y teniente de alcalde del pueblo, relató haber visto la destrucción de su propia vivienda en un video difundido el 29 de marzo por el ejército israelí. Según explicó, más de 150 casas fueron demolidas ese mismo día mediante explosivos, poco después de que las tropas israelíes entraran en la zona, considerada estratégica por su proximidad al valle de Hujeir y al castillo de Beaufort, un enclave desde el que Hezbolá habría lanzado ataques contra Israel desde el inicio de la guerra.

La destrucción continuó incluso después de la entrada en vigor del alto el fuego el 17 de abril. Ibrahim afirma que, de las 350 viviendas que existían en el pueblo, al menos 250 quedaron reducidas a escombros. También fueron destruidos edificios históricos y de uso público, entre ellos 64 casas tradicionales construidas en 1880 con piedra labrada, la mezquita, el ayuntamiento, escuelas y centros de salud.

El impacto no se limita únicamente a la infraestructura urbana. Las cerca de 7.000 hectáreas de tierras agrícolas, dedicadas principalmente al cultivo de tabaco y olivos, así como unas 800 hectáreas de bosque, habrían sido bombardeadas con fósforo blanco, una sustancia incendiaria cuyo uso en áreas civiles es ampliamente cuestionado por organizaciones humanitarias debido a sus efectos contaminantes y al daño duradero que provoca en el suelo y en la población.

Para muchos habitantes del sur libanés, estas operaciones buscan no solo debilitar militarmente a Hezbolá, sino también vaciar la región de su población chiita. “Los israelíes quieren poner a los habitantes en contra de Hezbolá y traer colonos al sur del Líbano. Solo la resistencia de Hezbolá puede hacerlos retroceder”, sostiene Ibrahim, reflejando el sentimiento de una parte de la población que considera la ofensiva como un intento de transformar de manera permanente el equilibrio territorial y demográfico de la frontera libanesa.

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