Nadia Beller, expareja del consultor político argentino Fernando Cerimedo y quien asegura estar embarazada de cuatro semanas, denunció desde un hospital de Bolivia que el ataque a balazos que sufrió fue una tentativa de feminicidio y responsabilizó directamente al exasesor de Javier Milei.
Beller recibió cuatro impactos de bala cuando se encontraba en las inmediaciones de un hotel. Según su relato, los agresores llegaron vestidos como repartidores de comida y abrieron fuego contra ella. La mujer aseguró que logró sobrevivir porque se lanzó al suelo y fingió estar muerta, mientras uno de los atacantes dudaba si acercarse para dispararle nuevamente.
La abogada afirmó además que había sido víctima previamente de agresiones físicas y amenazas por parte de Cerimedo. Entre sus acusaciones relató que, en abril, después de descubrir conversaciones que él mantenía con otra mujer, fue confrontado y, según su versión, él la habría tomado por el cuello para intentar neutralizarla. También aseguró que posteriormente fue golpeada durante una nueva disputa.
Desde el centro asistencial donde permanece recuperándose, Beller manifestó temor por su seguridad y pidió protección internacional a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Sostuvo que el hospital no ofrece garantías suficientes y que cualquier persona podría ingresar para intentar asesinarla.
La denunciante también afirmó que los atacantes le quitaron el teléfono celular después de dispararle. Según explicó, en el dispositivo tenía registros de las supuestas agresiones que habría sufrido y material relacionado con presuntos hechos de corrupción que, aseguró, involucrarían a personas vinculadas con el poder político boliviano. Entre otros asuntos, mencionó información sobre combustible y operaciones relacionadas con oro.
Beller fue más allá y sostuvo que Cerimedo tendría influencia dentro del actual Gobierno boliviano. En una de sus declaraciones aseguró que, en su opinión, “en Bolivia no gobierna Rodrigo Paz, gobierna Cerimedo”, una afirmación que hace parte de las denuncias que ahora deberán ser verificadas por las autoridades.
La mujer también aseguró haber visto grandes cantidades de dinero en efectivo que, según su versión, estarían relacionadas con los presuntos hechos de corrupción. Dijo que se trataba de “cajones llenos de billetes” y afirmó que parte del dinero sería administrado por un supuesto testaferro que residiría en el mismo edificio de La Paz. Estas afirmaciones no han sido demostradas judicialmente y forman parte de las acusaciones formuladas por Beller.
Las declaraciones provocaron una rápida reacción de la Fiscalía boliviana. El fiscal general del Estado, Roger Mariaca, anunció que Cerimedo sería investigado por feminicidio y que se solicitaría su prisión preventiva, argumentando riesgos de fuga y de obstaculización de la investigación.
Cerimedo, sin embargo, ya había rechazado con anterioridad acusaciones relacionadas con violencia de género. Casi un mes antes del atentado, publicó en redes sociales que estaban circulando versiones que lo vinculaban con un supuesto caso de violencia de pareja, una orden de aprehensión y una eventual fuga. El consultor calificó entonces esas versiones como falsas y sostuvo que el hecho denunciado “jamás ocurrió”.
La relación entre ambos se habría deteriorado después de que Beller descubriera que Cerimedo mantenía conversaciones de carácter romántico con otras mujeres. Según su testimonio, el consultor le habría dado explicaciones sobre relaciones anteriores y posteriormente ella habría descubierto nuevos vínculos que provocaron enfrentamientos entre ambos.
Ahora, mientras Beller permanece hospitalizada y se recupera de las heridas, la investigación deberá establecer quiénes fueron los responsables materiales del ataque, quién lo ordenó y si las acusaciones formuladas contra Cerimedo tienen sustento. La propia denunciante planteó una de las principales hipótesis del caso al afirmar que, aunque él no hubiera enviado directamente a los atacantes, tendría información sobre quiénes fueron los responsables.
El caso adquiere además una dimensión política por las acusaciones de Beller sobre supuestas irregularidades dentro del Gobierno boliviano y por la influencia que atribuye a Cerimedo. Sin embargo, esas denuncias, al igual que su señalamiento sobre la autoría intelectual del ataque, deberán ser sometidas a investigación y comprobación judicial.






