Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los fundadores del cártel de Sinaloa, fue condenado este lunes a cadena perpetua por un tribunal federal de Brooklyn, en Estados Unidos. Durante la audiencia, el narcotraficante mexicano, de 76 años, reconoció el daño causado por sus acciones y lanzó un llamado para que la violencia llegue a su fin.
A través de un intérprete, Zambada afirmó que nadie sale vencedor de una guerra como la que él ayudó a alimentar. Ofreció disculpas a las víctimas y aseguró que espera que las nuevas generaciones opten por un camino distinto al que él siguió. También señaló que la violencia solo deja familias destruidas, jóvenes atrapados entre la cárcel y la muerte, y comunidades marcadas por el crimen.
La Fiscalía respondió que esas palabras contrastan con el historial del capo. El fiscal federal adjunto Adam Amir sostuvo que durante más de tres décadas la violencia fue una herramienta utilizada por Zambada para consolidar el poder del cártel. Agregó que ordenó torturas, planificó asesinatos —entre ellos el de un sobrino— y dirigió una organización que introdujo enormes cantidades de cocaína, fentanilo, metanfetamina y otras drogas en Estados Unidos. Según la acusación, durante ese período más de un millón de estadounidenses fallecieron por sobredosis relacionadas con sustancias distribuidas por organizaciones como el cártel de Sinaloa.
La sentencia era prácticamente inevitable, ya que en 2025 Zambada se declaró culpable de cargos de narcotráfico que contemplaban la cadena perpetua como pena obligatoria. Además de la condena, enfrenta sanciones financieras por 15.000 millones de dólares vinculadas a las ganancias ilícitas del cártel, aunque las autoridades reconocieron que no han logrado localizar bienes para recuperar esos recursos.
El juez Brian M. Cogan indicó que no tenía margen para imponer una pena diferente y afirmó que el acusado pasará el resto de su vida en prisión. El magistrado también aceptó recomendar que Zambada sea recluido en un hospital penitenciario federal debido a su delicado estado de salud. Aunque ordenó mantener bajo reserva su historial médico, explicó que el narcotraficante padece varias enfermedades progresivas y presenta signos de deterioro cognitivo.
La Oficina Federal de Prisiones será la encargada de decidir el centro donde cumplirá la condena, pese a la recomendación del juez.
Durante la audiencia, el abogado defensor Frank Perez aclaró que su cliente no ha colaborado con la Fiscalía. Sin embargo, destacó que al declararse culpable evitó un juicio largo y complejo como el que enfrentó Joaquín “El Chapo” Guzmán, también cofundador del cártel de Sinaloa y condenado a cadena perpetua en 2019.
Vestido con uniforme beige sobre una camiseta naranja, Zambada ingresó a la sala escoltado por alguaciles federales. En un primer momento tuvo dificultades para escuchar al intérprete, pero tras ajustar su equipo pudo seguir la audiencia. Leyó un mensaje en español, tosió en varias ocasiones y permaneció sereno cuando el juez confirmó la sentencia.
El caso pone fin a una larga persecución de las autoridades estadounidenses. Zambada fue detenido en julio de 2024 tras llegar a Texas en un avión privado. Según su defensa, fue secuestrado en México por Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de “El Chapo”. Su captura provocó una ola de enfrentamientos en Sinaloa entre seguidores de Zambada y la facción de los llamados “Chapitos”.
Considerado durante décadas el principal estratega y negociador del cártel de Sinaloa, Zambada admitió en su declaración de culpabilidad haber participado en una organización criminal dedicada al tráfico internacional de drogas desde la década de 1980. Reconoció que el grupo trasladó al menos 1,5 millones de kilogramos de cocaína, principalmente hacia Estados Unidos, y aceptó que la organización obtenía cientos de millones de dólares al año mediante el narcotráfico y el pago de sobornos a funcionarios mexicanos.
Los fiscales también lo responsabilizaron de ordenar el asesinato de su sobrino Eliseo Imperial Castro, conocido como “Cheyo Antrax”, así como de dirigir represalias violentas tras el robo de un cargamento de fentanilo, metanfetamina y cocaína en 2023.
En sus últimas palabras ante el tribunal, Zambada aseguró que creció en un entorno donde la violencia parecía normal, aunque reconoció que eso nunca justificó sus decisiones. Admitió que no asumió a tiempo la responsabilidad por sus actos y lamentó que muchas personas terminaran pagando las consecuencias.

(Dibujo: Elizabeth Williams / Associated Press)





